León XIV pone en valor la labor social de San Agustín y defiende la dignidad de los más vulnerables como eje de la vida cristiana
Fuente: catalunyareligio
10/06/2026
La visita de León XIV a Cataluña ha llegado esta tarde a su penúltima parada: la iglesia de Sant Agustí, en el Raval. El templo mantiene un vínculo especial con el pontífice, que ya le había visitado antes de ser elegido papa como miembro de la orden agustiniana. Sin embargo, Prevost ha puesto más el acento en la labor social que desarrolla la parroquia que en la familia religiosa que la gestiona. "Aquí de verdad me siento como en casa. ¡Gracias por todo lo que representa!", ha exclamado, destacando la atención a las personas más vulnerables del barrio.
El pontífice ha recordado que cada comunidad eclesial "está llamada a acercarse, según sus propias posibilidades y capacidades, con discreción, delicadeza y perseverancia a las heridas y necesidades de los más pequeños y vulnerables para aliviar sus sufrimientos y remediar su pobreza".
La asistencia a quienes sufren, remarcó, no es una actividad complementaria sino una dimensión esencial de la vida cristiana. “El cristiano, además de ser bondadoso y amable, debe ser compasivo, amar sin interés y buscar el bien de los demás, sabiendo que en cada hermano y hermana que sufre encontramos al propio Señor quien pide y recibe, quien es acogido o rechazado, amado o despreciado”.
En este sentido, ha insistido en que la dignidad de cada persona no depende "de las capacidades que posee, de las riquezas que acumula o del rol que desempeña, sino del don que le precede y le excede, dado por Dios como expresión de su amor que nunca falla". Por eso, ha añadido, el Señor invita a acoger a todo el mundo como hermano y hermana, sin distinciones. La caridad, ha concluido, es "el mayor mandamiento social".
El Raval como ejemplo
Una parte significativa de la intervención ha estado dedicada a reconocer el trabajo que se hace desde San Agustín y su entorno. La parroquia está estrechamente vinculada a las Misioneras de la Caridad de Santa Teresa de Calcuta, que gestionan un comedor social contiguo al templo y atienden a más de 400 personas cada día. Las religiosas, con sus característicos hábitos blancos, ocupaban buena parte de sus primeras filas.
Antes de la intervención papal también tomaron la palabra representantes de varias entidades que trabajan en el barrio. Cristina Garcia, secretaria general de Cáritas Diocesana de Barcelona, ha hecho hincapié en la problemática de la vivienda; Xavier Agramunt, subdirector de Obinso, ha expuesto la realidad de las personas afectadas por la drogodependencia y la exclusión social; y Encarna, religiosa adoratriz, ha compartido su experiencia de acompañamiento a mujeres migrantes víctimas de tráfico de personas.
El Papa ha expresado su alegría de reunirse con todos aquellos que, “de formas diversas, están concretamente vinculados a la asistencia, el acompañamiento y la promoción de quienes más lo necesitan, sobre todo en los tiempos que estamos viviendo, en los que parece haberse perdido el sentido de la dignidad sagrada del ser humano”.
Las preguntas de Renzo
El hilo conductor del acto ha sido una carta leída por Renzo, un niño de seis años vinculado a la parroquia. El Papa ha estructurado su intervención respondiendo a las preguntas que le planteaba sobre la pobreza, el sufrimiento, el perdón y su propia vocación.
Sobre la desigualdad, Prevost ha admitido que "no es fácil encontrar respuesta" a por qué hay personas que sufren mientras otras parecen tenerlo todo, pero ha apuntado hacia el ejemplo de Jesús, que "nunca abandona ninguno de sus hijos".
También ha hecho referencia a la situación de muchas personas mayores que viven solas y ha pedido que "no permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de las personas mayores".
En cuanto al perdón, ha aclarado que perdonar no significa justificar el mal, permitir que continúe o actuar "como si nada hubiera pasado". Perdonar, ha afirmado, significa "no dejar que el odio se convierta en el dueño de nuestro corazón".
Tenis, fútbol y vocación
Renzo también ha querido formular algunas preguntas más personales en el pontífice. Sobre el deporte, Prevost ha explicado "que yo juego al tenis y que me gusta mucho, pero también aprecio el fútbol; de hecho, en mis años como obispo en Perú me gustaba seguir cómo iban los equipos locales".
Sobre si de pequeño quería ser Papa, Prevost reconoció que nunca se lo había planteado, aunque aseguró que desde la infancia "sintió el deseo de entregar mi vida a Dios".
Presencia institucional y peso del catalán
El acto ha finalizado con una oración, un encuentro con la comunidad agustiniana y el saludo de varias autoridades, entre ellas el presidente del Parlamento, Josep Rull, el ministro Oscar Puente, el expresidente del FC Barcelona Joan Gaspart y el ex alcalde de Barcelona Xavier Trias. La lengua catalana también ha tenido una presencia destacada durante todo el encuentro, con un peso muy similar al del castellano.

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