sábado, 4 de abril de 2020

ESPACIOS Y RAPOSILLAS

NOTA:    En el equipo de mantenimiento del BLOG hemos llegado a entender que, en las circunstancias que nos envuelven (el CONFINAMIENTO POR «COVID-19») bien podríamos prestar el servicio de abrir el BLOG a iniciativas que puedan redundar en aliento para quienes se sientan en soledad, incomunicadas o necesitadas de expresarse.
___________________________________________

Y otro "corto" de Dolores Aleixandre
_______________________________






En estos días que todas vivimos, tanto nuestro equilibrio interior como nuestra salud mental y nuestra capacidad de convivencia, van a depender en gran parte de cómo manejemos los espacios en los que nos movemos (o más bien en los que no nos movemos). Y lo pienso sobre todo desde el colectivo de alto riesgo al que muchas pertenecemos.

Releyendo en el evangelio de Marcos la escena de Getsemaní (14,32-42) me he fijado en lo importantes que son ahí los espacios y cómo se organizan: al llegar al huerto, Jesús señala un lugar para el grupo de discípulos: “Sentaos aquí”; luego, junto con Pedro, Santiago y Juan, se desplaza a otro más allá, ahí les cuenta su extrema tristeza y les dice: “Quedaos aquí y velad”. Les está pidiendo que permanezcan con él a pesar de la distancia, que sigan siendo para él amigos vigilantes y atentos. No pueden hacer nada por él, no pueden acompañarle, no pueden solucionarle su angustia, pero sigue contando con ellos y con su presencia despierta y atenta. Él se va después solo a otro tercer espacio un poco más allá, en el que se postra por tierra y ora.

Hasta tres veces vuelve al lugar en el que los ha dejado, pero no encuentra en ellos la atención activa y cálida que les había pedido: están dormidos. Y ya no vuelve a hablarles de cómo se siente él: lo que les dice revela, en cambio, que son ellos los que le preocupan, que tiene miedo de que no resistan la prueba que se acerca y les da herramientas para prepararse: “Velad y orad para no caer en la tentación porque el espíritu está pronto pero la carne en débil”

Pienso que nuestro sitio en este tiempo es precisamente ese, el de quedarnos donde estamos y velar, tratando de mantener una presencia tranquila, despierta y amistosa ante lo que sucede a nuestro alrededor, a lo que sufre tanta gente, aunque no podamos ayudarles más que del único modo a nuestro alcance: llevarlos en el corazón, acoger con humilde docilidad lo que nos indican quienes tienen autoridad sobre nosotras, no empeñarnos en hacer las cosas a nuestra manera, ni en prestar servicios de esos que solo sirven para descargar nuestro activismo. Por debajo de todo eso, asoman sus bigotes esas peligrosas raposillas del Cantar y una de ellas es el deseo oculto de demostrar que seguimos siendo útiles, eficaces, arremangadas y por supuesto, independientes”. Y esa es otra manera de dormir , porque esos sueños nos evaden del aquí y ahora que nos toca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Identifícate con tu e-mail para poder moderar los comentarios.
Eskerrik asko.