Buenos Aires – Una boda religiosa entre un hombre y una mujer transgénero es noticia en Argentina. El sacerdote se muestra liberal, pero la arquidiócesis quiere anular el matrimonio.
Fuente: katholisch.de
Por Tobias Käufer (KNA)
19/02/2026
Solange Agustina Ayala (33) e Isaías Díaz Núñez (26) llevan cinco años de pareja. A finales de enero se casaron en la iglesia de Nuestra Señora de Pompeya en Corrientes, noroeste de Argentina. Poco más de tres semanas después, varios medios argentinos informaron extensamente sobre la boda, oficiada por un sacerdote católico, y sobre la posterior disputa con la arquidiócesis. Ayala era anteriormente hombre y Díaz Núñez mujer. Los novios habían solicitado el cambio de nombre y género en sus documentos oficiales y finalmente se presentaron ante el altar.
“Nos dijeron que esta iglesia era muy abierta a la comunidad trans”, declaró Ayala a una radio local. Por eso, la pareja decidió contactar con la parroquia. “Hicimos lo que cualquier otra pareja: tramitamos los trámites necesarios, fuimos con el sacerdote y nos recibió con mucho cariño”. Para Ayala, un sueño se hizo realidad cuando la acompañaron al altar. Todas sus amigas trans soñaban con poder casarse por la iglesia. Pero nunca pensaron que fuera posible, admitió la novia.
El sacerdote explicó el procedimiento en una reunión preliminar y dio su consentimiento. Dado que eran "biológicamente hablando, hombre y mujer", podían recibir el sacramento del matrimonio, concluyó. Sus certificados de bautismo indicaban sus nombres anteriores, mientras que sus nombres actuales figuraban en el certificado de matrimonio y en el registro civil.
Disputa en la Arquidiócesis
Sin embargo, en la Arquidiócesis de Corrientes ha surgido un debate sobre si tal situación debiera recibir la bendición de la Iglesia. La pareja se casó con el sacerdote católico Fernando Luis Gómez. Gómez declaró al periódico "Clarín" que se deben cumplir ciertas condiciones para que el sacramento del matrimonio sea válido. La Iglesia no considera el matrimonio simplemente como una celebración o un intercambio de documentos. "Requiere que los cónyuges sean legalmente capaces, que no existan impedimentos canónicos y, fundamentalmente, que den su consentimiento genuino. Esto significa que desean contraer matrimonio tal como lo entiende la Iglesia, con sinceridad y buena fe". Al parecer, el sacerdote no vio ninguna violación de estos requisitos en el caso de la pareja transgénero.
El arzobispo José Adolfo Larregain, superior de Gómez, adopta una postura más crítica y expresó su preocupación sobre si se cumplen las condiciones necesarias. De no ser así, advirtió, esto no solo distorsionaría el profundo significado del sacramento, sino que también podría sembrar confusión en la comunidad de creyentes.
Al ser consultado por el portal de noticias "Crux", Larregain indicó que no considera válido el matrimonio en este caso: En tales circunstancias, un matrimonio se considera inválido ipso facto —por el hecho mismo—, ya que no cumple con los requisitos de materia y forma. Si la arquidiócesis mantiene esta evaluación negativa, el padre Gómez deberá esperar un proceso canónico.
Por Tobias Käufer (KNA)

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