Fuente: catalunyareligio.cat
18/02/202
El silencio ha vuelto a la calle después de meses de gritos, música a todo volumen y tambores a cualquier hora. La actividad del Ministerio Cristiano Restaurar, el grupo religioso que ocupaba un local en el distrito de Sant Martí de Barcelona, se ha detenido tras la intervención de la Guardia Urbana, pero el caso aún no está cerrado.
Todo empezó con la denuncia pública de Òscar, un oyente que explicó al programa El mundo en RAC1 la problemática de vivir junto a éste el local. Según relataba, las celebraciones religiosas provocaban ruidos constantes e incluso le habrían causado grietas en el techo de casa. Poco después de que el caso se hiciera público, la Guardia Urbana de Barcelona inspeccionó el espacio y comprobó que el grupo no disponía de licencia municipal para desarrollar actividad religiosa. Los agentes ordenaron el cese de la actividad.
Según fuentes del Ayuntamiento de Barcelona, el procedimiento administrativo establece una fase previa al precinto: los responsables tienen unos días para abandonar el espacio sin intervención policial. Si este plazo expira, el consistorio puede ordenar su cierre. Aunque las celebraciones ya no se realizan y los vecinos aseguran que el ruido ha cesado, el local todavía no ha sido clausurado.
¿Centro de culto o Iglesia evangélica?
El caso también ha abierto un debate sobre cómo se identifican a este tipo de comunidades religiosas. Aunque el grupo se presentaba públicamente como una Iglesia evangélica, las entidades representativas del protestantismo evangélico aseguran que no puede considerarse automáticamente como tal.
La responsable de la Consejería de Relación con las Iglesias del Consejo Evangélico de Cataluña, Dàmaris Playà, explica que en España existen dos organismos representativos: el Consejo en Cataluña y la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España. “Ambos organismos trabajan para que las comunidades cumplan la legislación y las normativas municipales de seguridad y convivencia”, detalla Dàmaris Playà.
Según Playà, el hecho de que un grupo se autodenomine a Iglesia evangélica “no quiere decir automáticamente que lo sea”. Las iglesias reconocidas comparten “una misma confesión o declaración de fe” y suelen estar vinculadas a los organismos representativos, que pueden acreditar su pertenencia. La responsable de la Consejería de Relación con las Iglesias subraya que las iglesias evangélicas pueden ser muy diversas en las formas de culto -música, predicación o celebraciones, pero comparten una base doctrinal común.
En cambio, explica, existen centros de culto independientes que pueden adoptar esta denominación sin haber establecido ninguna relación con estas entidades ni haber seguido los procesos habituales de asesoramiento o supervisión. Por este motivo, desde el Consejo Evangélico prefieren referirse al caso de Sant Martí como “centro de culto” y no como Iglesia evangélica.
Convivencia y buenas prácticas
Desde el Consejo Evangélico aseguran que trabajan activamente para que las comunidades asociadas cumplan las normas municipales y mantengan "una buena convivencia con el entorno vecinal, especialmente en lo que se refiere al aislamiento acústico, la seguridad y los horarios de actividad". También reconocen que existen centros de culto que se abren sin reunir todas las condiciones deseables, y explican que, cuando tienen conocimiento, les orientan sobre los pasos legales a seguir.
Paralelamente, Òscar ha iniciado trámites con su seguro del hogar para determinar el origen de las grietas aparecidas en el techo de su piso. El Ayuntamiento le ha derivado a esta vía para aclarar si los daños pueden estar relacionados con la actividad desarrollada en el local. Mientras, el centro de culto ha publicado en las redes sociales un mensaje de despedida asegurando que "nadie puede detener lo que Dios decidió levantar", sin concretar cuál será su futuro ni se buscarán un nuevo espacio.

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