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miércoles, 31 de agosto de 2016

Papa Francisco: “La parroquia no se toca”




En Cracovia, durante el encuentro con los obispos, Bergoglio volvió a proponer la vida parroquial como la vía ordinaria y privilegiada para el anuncio del Evangelio, lejos de los trabalenguas clericales de última generación, que tratan sobre la evangelización “2.0”, encomendada a meras ocurrencias. Tomado de Vatican insider.

La parroquia «no se toca», no es «una estructura que tengamos que tirar por la ventana». Al contrario, es «la casa del pueblo de Dios», y «debe seguir siendo un lugar de creatividad, de referencia, de maternidad». Palabra de Papa Francisco, obispo de Roma. En el marco de su primer viaje polaco, construido alrededor del encuentro «extraordinario» de la JMJ de Cracovia, Bergoglio también tuvo tiempo para volver a proponer la ordinariedad de la vida parroquial como un lugar propicio para el anuncio del Evangelio. Lo hizo el pasado 28 de julio, durante el diálogo que mantuvo con los obispos polacos en la catedral de Cracovia, cuya transcripción fue publicada ayer por la Sala de Prensa vaticana. 

La pregunta de uno de los obispos fue la oportunidad para que Papa Francisco respondiera con un verdadero «elogio de la parroquia», lleno de indicaciones concretas, que podrá hacer que se esfumen las «fanta-teologías» sobre la jubilación del instituto parroquial. Y también se mantuvo fatalmente alejado de muchos de esos trabalenguas clericales de última generación, que tratan sobre la evangelización «2.0», encomendada a meras ocurrencias. Para el actual Sucesor de Pedro, el «cuerpo a cuerpo» de la vida parroquial sigue siendo el ámbito más favorable para que florezca la obra apostólica confiada a la Iglesia.

Ya en la exhortación apostólica “Evangelii gaudium ”, Papa Francisco había insistido en que «la parroquia no es una estructura caduca». Citando la exhortación apostólica de Wojtyla “Christifideles laici”, indicó que «seguirá siendo ‘la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas’». En Polonia llegó a una mayor profundidad: «¿Buscar la novedad y cambiar la estructura parroquial? Lo que les digo podrá parecer una herejía, pero es como la vivo yo: creo que es una cosa parecida a la estructura episcopal, es diferente, pero análoga». Así, al responderle al obispo polaco que le preguntaba sobre la oportunidad de buscar nuevas «modalidades pastorales» frente a las condiciones de la vida cotidiana, Bergoglio llegó a trazar una analogía entre la naturaleza de la estructura parroquial y el dato estructural de la sucesión apostólica.

miércoles, 18 de mayo de 2016

¿Qué tipo de comunidad es una parroquia?



Extractado del capítulo “La parroquia: sus figuras, sus modelos y sus representaciones”, de Gilles Routhier (Québec), en el libro “La nueva parroquia”, Sal Terrae.


Un segundo modelo de parroquia es el de la comunidad cristiana. El lenguaje con esta connotación comunitaria se generalizó en la Iglesia a partir de 1960, que se corresponde, más o menos con la emergencia de una nueva sensibilidad que quería priorizar las relaciones cálidas e inmediatas entre las personas, más que apostar por unas relaciones funcionales definidas institucionalmente.
En este contexto, la “comunidad cristiana” aparece entonces como la nueva “imagen-guía” capaz de poner los cimientos de un nuevo proyecto de parroquia…. Pero antes de canonizar esta idea de parroquia sería bueno examinar la solidez de su fundamento y explorar un poco su origen.
La teología no era la única disciplina que trabajaba con el concepto de comunidad, que es, ante todo, un término que pertenece a las ciencias sociales. … Los estudios sobre la parroquia fueron particularmente florecientes en este periodo. En ellos se descubría que especialmente las parroquias urbanas no eran “comunidades naturales” como lo habían sido en otro tiempo las parroquias rurales, comunidades establecidas sobre la base de unas relaciones cortas o de solidaridades primarias: vínculos de vecindad o de familia. El anonimato se interpretaba como corrosivo para el cristianismo, que había prosperado, a lo largo de los últimos siglos, en un marco social de tipo comunitario.

Esta nostalgia del medio rural, en el que la comunidad natural y parroquia se superponían, marcó a la institución parroquial en el medio urbano, donde se intentó reproducir una comunidad natural de pertenencia. A ello se llegó al iniciarse el movimiento de urbanización de comienzos de siglo. De ahí a identificar el “estar juntos los cristianos” con una forma concreta de sociabilidad no había más que un paso. Y ese paso iba a darse muy pronto. La expresión “comunidad cristiana”, ya entonces disponible en los documentos eclesiales, sobre todo en los textos conciliares, iba a verse investida de un nuevo contenido y a ser ampliamente utilizada al hablar de la parroquia. Toda la literatura sobre la parroquia a partir de 1965, aunque no anunciaba simplemente la desaparición de la parroquia, preconizaba, si no la abolición del principio territorial, sí al menos la revisión de la idea de parroquia que debería establecerse a partir de la reunión de pequeños grupos afines construidos sobre la base de unas relaciones de proximidad. Sobre este asiento se constituirían verdaderas “comunidades cristianas”. La parroquia debía llegar a ser un pequeño grupo de afinidad compartiendo un ethos cultural común, un pequeño grupo de relaciones inmediatas y cálidas en el que lo que se valora es el compartir y la comunicación.

miércoles, 27 de abril de 2016

Una nueva parroquia



Extractado del artículo “La nueva evangelización y la parroquia”,
 de Alphonse Borras (Vicario general de Lieja) en la revista Catequética



La institución parroquial no ha dejado de evolucionar desde hace quince siglos asumiendo una variedad de figuras que, en cada periodo convulsivo de su historia, le han permitido, como el ave fénix, renacer de sus cenizas. Desde hace sesenta años, en el ámbito francófono, ha sido objeto de crónicas de muerte(s) anunciada(s) que han sido rápidamente desmentidas por los hechos.

El mundo sigue cambiando e inevitablemente esto afecta la parroquia.
La parroquia, es verdad, no es toda la vida de la Iglesia, pero es ella la que, en gran parte traduce la visibilidad del anuncio del Evangelio y de la construcción de la Iglesia en este lugar. No es ella la única realidad eclesial de una diócesis
A todas las comunidades eclesiales les concierne el tema de la evangelización, pero a cada una en función de su especificidad institucional. Lo que importa es comprender la originalidad institucional de la parroquia pues es en cuanto tal –como parroquia- como contribuye a la misión de la Iglesia y no como asociación de fieles o como institución secular.
Quiero partir, ante todo, de una constatación fácilmente verificable en pastoral: la parroquia concierne a un amplio abanico de personas que la frecuentan por motivos muy diversos. Por ellas se hace presente la Iglesia en la sociedad y son estas personas las que la insertan en el tejido social y cultural del entorno.