La basílica recibe un alud de peticiones para asistir a la bendición del pináculo
Fuente: La Vanguardia
Por Sara Sans
Barcelona
03/05/2026

A 172,5 metros de altura, la cruz que corona la torre central de la Sagrada Família ha cambiado el perfil urbano de la ciudad y es visible desde toda Barcelona. | Mané Espinosa
Desde hace meses, hay que planificar con tiempo una visita a la Sagrada Família. Las entradas para recorrer el interior de la basílica están agotadas a veinte días vista en la web oficial y, para más allá, hay que adaptarse a los horarios disponibles. La finalización de la torre de Jesús y el anuncio de la visita del Papa para bendecirla, el próximo 10 de junio, han multiplicado el interés por la iglesia más alta del mundo.
“Estamos un poco asustados de la cantidad de gente que ha pedido asistir a la celebración”, reconoce Esteve Camps, presidente delegado de la junta constructora de la Sagrada Família. Si se compara con la visita de Benedicto XVI, que en el 2010 dedicó al culto la Sagrada Família, “ahora hemos duplicado y casi triplicado el número de solicitudes”, añade Camps. Explica que “miembros del Gobierno, de la Casa Real, autoridades de Barcelona, políticos que ya no ejercen y toda Catalunya piden entradas”. Y el aforo está limitado a 4.000 personas. “Es un éxito que tenemos que saber administrar”, afirma.
La anterior visita del papa Benedicto XVI y la finalización de las naves marcaron un punto de inflexión para la Sagrada Família. Desde entonces, las visitas se incrementaron año a año, salvo el paréntesis de la pandemia, hasta alcanzar la cifra récord del año pasado, cuando entraron en el interior de la basílica 4,87 millones de visitantes (un 89%, extranjeros), lo que se tradujo en unos ingresos de 130 millones de euros.
Los responsables de la junta constructora habían previsto el efecto de la finalización de la torre de Jesús y de la nueva visita papal, pero la realidad ha superado las expectativas. Según Camps, durante las últimas semanas, algunos días se han alcanzado los 17.000 visitantes, cuando lo habitual son alrededor de los 15.000 diarios. A ello hay que añadir la expectación mediática. Desde hace semanas se han multiplicado también las peticiones de televisiones y medios de comunicación de todo el mundo para mostrar la Sagrada Família con las torres centrales ya terminadas. Desde Japón hasta Corea, pasando por Estados Unidos y países de toda Europa. “En el 2010 vivimos un momento muy importante, pero esto no tiene punto de comparación”, dice.
El 10 de junio, el día que se cumplirán exactamente cien años de la muerte de Antonio Gaudí, el papa León XIV participará, por la mañana, en la ofrenda floral institucional en la cripta de la basílica, donde está ubicada la tumba del arquitecto del templo. Por la tarde, el Pontífice oficiará la misa solemne para rendir homenaje al legado espiritual y artístico de Gaudí. Luego bendecirá e inaugurará la torre de Jesús.
“Será un momento histórico y representa la culminación de uno de los elementos centrales de su diseño y un paso decisivo en la realización del templo tal y como él lo había concebido”, mantiene Camps. Se espera que miles de personas sigan el acontecimiento desde el exterior de la basílica, a través de las pantallas que se instalarán para la ocasión, como ya se hizo en la inauguración de la torre de María, el 8 de diciembre del 2021. Esa noche se estrenará también la iluminación artística de la cruz. Además de la iluminación interior, los brazos de la estructura también proyectarán luz.
Mientras, los preparativos de la visita y la inauguración de la torre de Jesús se compatibiliza con las alrededor de 15.000 visitas diarias al templo, la agenda institucional, los actos relacionados con el año Gaudí y las obras para finalizar el templo. “Solo pararemos el día de la visita del Papa”, afirma Camps. Además de los trabajos en el interior de la torre central, que está previsto que sea visitable a partir del 2028, cuando esté instalado el ascensor para acceder a la cruz, hay otros frentes constructivos abiertos.
En estos momentos se está trabajando en los cimientos de la fachada de la Gloria, en la capilla del baptisterio, en la capilla de la Asunción en la calle Provença y en el tramo de claustro de esa vía. El objetivo anunciado por la junta constructora es finalizar la obra del templo, con la verticalidad de la fachada de la Gloria incluida, en un plazo de diez años. El plan no incluye la construcción de la plaza por encima de la calle Mallorca y la escalinata que dará acceso a la fachada principal de la Sagrada Família, la de la Gloria. Ello implica la demolición de los edificios ubicados al otro lado de la calle Mallorca. Las negociaciones se están llevando a cabo con máxima discreción, y el objetivo anunciado, tanto por parte de la junta constructora como del Ayuntamiento, es poder alcanzar un acuerdo con los vecinos antes del final de esta legislatura, que termina la próxima primavera.
Durante los próximos meses, con toda probabilidad después de la visita del Pontífice y antes del verano, la junta constructora también dará a conocer el nombre del artista o artistas que se encargarán de dar forma a la fachada de la Gloria. En marzo del año pasado, la junta solicitó sendos proyectos a Cristina Iglesias, Javier Marín y Miquel Barceló. Los artistas entregaron sus propuestas a finales de año, y ahora es la junta constructora la que, a partir de los informes de la comisión teológica y de la comisión artística, deberá decidir con qué proyecto artístico se queda. Podría adjudicarse a uno solo de los autores u optar por un proyecto colectivo. De momento no ha trascendido nada sobre la decisión final.
Gaudí concibió esta fachada, la principal, como una invitación, un camino hacia la gloria y la felicidad eterna previa a la entrada al templo. Será un desafío artístico mayúsculo con la representación del infierno en la parte baja de la fachada (por debajo de la gran plaza de acceso), el purgatorio en el nivel de la entrada y el cielo en la parte superior. La fachada de la Gloria tendrá, como la del Nacimiento y la de la Pasión, cuatro torres campanario y otras 16 en el gran porche de la entrada.
A todas las obras del templo hay que añadir también las que el Ayuntamiento está llevando a cabo en el exterior. En una primera fase, se intervino en las calles Provença y Mallorca, pero el grueso de la intervención es el que se está llevando ahora en la calle Marina, frente a la fachada del Nacimiento, y que está previsto terminar a finales de este mes, justo antes de la visita del Papa.
Las obras consisten en la urbanización de un gran espacio de 6.200 m2entre la Sagrada Família y la plaza Gaudí, para esponjar el espacio público. La intervención se enmarca en el plan de acción del espacio de gran afluencia (EGA) de la Sagrada Família para mitigar el impacto turístico en los alrededores de la basílica, donde, según los datos del Ayuntamiento, circulan unas 40.000 personas diariamente, entre quienes hacen la visita al interior de la basílica y los que simplemente la contemplan desde el exterior, además de los vecinos.
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