lunes, 4 de mayo de 2026

"Estamos ante una reacción descontrolada en la práctica de la adoración eucarística"

Fuente:   catalunyareligio.cat

Por   Paz M. Duran

03/05/2026


Fotografía: Cambia.

Las adoraciones eucarísticas parecen volver a estar plenamente a la orden del día. “Las custodias han recuperado protagonismo en parroquias, movimientos y encuentros de jóvenes”, apuntaba Emili Marlès Romeu, párroco de la parroquia de San Pedro de Octaviano de Sant Cugat y delegado de evangelización de la diócesis de Terrassa, durante el seminario Eucaristía: celebración – adoración 29, precisamente con el objetivo de analizar este resurgimiento y discernir sus implicaciones pastorales y litúrgicas.

La sesión, moderada por el propio Marlès, contó con las intervenciones de Jaume González Padrós y Pere Montagut Piquet, profesores del Instituto de Liturgia ad instar facultatis de Barcelona, ​​que ofrecieron una lectura teológica y pastoral de este fenómeno creciente. "En la Iglesia católica se vive un auténtico crecimiento de la adoración eucarística", insistía Marlès, advirtiendo que este impulso "requiere acompañamiento y formación" para evitar desviaciones y abusos.

 

Una reacción descontrolada

Por su parte, Montagut, describió el momento actual como una oscilación excesiva: "Estamos ante una reacción descontrolada". Según explicó, después de años en que determinadas prácticas devocionales habían sido menospreciadas, se ha pasado al extremo contrario: "Hace unos años, en encuentros de jóvenes, no se hacían adoraciones para no aburrirlos, y ahora hacemos por cualquier cosa".

Este fenómeno, según Montagut, pone en evidencia "una crisis de la percepción ritual de la vivencia eclesial". En lugar de acoger la liturgia como un don, se impone la necesidad de crear constantemente: "Existe la incapacidad de disfrutar de una celebración que me es dada, que sólo debo recibir".

El teólogo fue especialmente crítico con determinadas prácticas: "Justificamos auténticos abusos en la manipulación eucarística con la excusa de la evangelización", dijo. También alertó de la influencia de una espiritualidad marcadamente emocional: "La influencia pentecostal es evidente, con una alternativa emotiva, milagrera, espectacular".

 

Los obispos alertan del peligro de un “bombardeo emocional” en la evangelización de los jóvenes

En este punto, el debate conectó con recientes advertencias del magisterio episcopal. Tal y como se expresa en la nota doctrinal Cor ad cor loquitur, se pone de relieve el peligro de que “una emotividad desbordada acabe sustituyendo la adhesión de la fe y su dimensión racional y eclesial”. Una idea que resuena con las palabras de Montagut cuando advertía que "le hacemos decir a Dios lo que queremos y finalmente el Señor no dice nada", porque la vivencia queda reducida al impacto emocional.

Además, señaló el riesgo de un cierto infantilismo espiritual y de contradicciones prácticas: “No puede estar en el bar tomando cerveza y luego entrar a hacer adoración”, así como la pérdida de criterios comunes en la forma de celebrar.

 

El centro: ¿qué es la eucaristía?

El liturgista Jaume González Padrós, quiso ir a la raíz de la cuestión: “Hablar de la eucaristía parece un argumento tan recurrente que está de más, pero los años pasan y no siempre hay una coherencia real de contenido”. Por eso, situó el debate en una pregunta fundamental: “Cuando hablamos de adoración eucarística debemos empezar por la base: ¿qué es la eucaristía?”

Según explicó, la respuesta ya la dio la generación apostólica, que comprendió que el mandato de Jesús no podía reducirse a un recuerdo del Jueves Santo, sino que hacía referencia a todo el misterio pascual. “Cada vez que celebramos la eucaristía estamos al pie del Calvario, frente al sepulcro vacío y de Cristo resucitado”, afirmó, subrayando que esta celebración constituye “la máxima adoración que podemos tributar al Padre”.

González Padrós remarcó que, desde sus inicios, la Iglesia distinguió la eucaristía de una simple comida fraterna. "En la mentalidad de san Pablo, celebrar la eucaristía ya era una realidad separada de la cena fraterna", recordó. En este contexto, advirtió del riesgo de desnaturalizarla: “Olvidar ese contenido y convertir la eucaristía en una fiesta espiritual más, un encuentro que nosotros llenamos de sentido, es un gran error”.

 

Tradición, formación y criterio

El debate incorporó también una mirada histórica. González Padrós recordó que "el culto eucarístico fuera de la misa es fruto del desarrollo medieval" y que "durante más de mil años no hubo", lo que indica que no es un elemento esencial de la fe.

“Lo que nunca hemos vivido sin adoración es la misma celebración de la eucaristía”, afirmó, insistiendo en que es ahí donde se encuentra la raíz. Por eso, defendió que es necesario “recuperar la percepción fundamental que celebrar la eucaristía es adorar a Dios”. 

Montagut coincidió en la necesidad de una respuesta pastoral clara: "Lo que deberíamos hacer es acompañar, formar, educar", para que este resurgimiento sea "una oportunidad" y no derive en sincretismos o en una religiosidad centrada sólo en el bienestar personal.

 

El papel de la música

Uno de los elementos clave en el éxito de las adoraciones es la música. Marlès apuntó que los cantos juegan un papel importante, mientras que Montagut remarcó que "el canto no sólo vehicula sentimientos, sino que identifica al grupo". Sin embargo, advirtió: "Hemos pasado de cantos que expresaban la fe de la Iglesia a canciones entre el individuo y algo más".

González Padrós lamentó la ruptura con la tradición: "Estos cantos son canciones del sentimiento subjetivo religioso", y añadió que "hemos decidido cortar con la tradición y poner nuestros sentimientos en lugar de acoger el don de una tradición orante". El liturgista plasmó una idea clara: "No debemos confundir la música religiosa con la música litúrgica".

El seminario concluyó con un llamamiento a integrar este nuevo impulso en una comprensión más profunda del misterio eucarístico. En palabras de González Padrós, “banalizar la celebración de la misa, banalizar la eucaristía, es banalizar la fe”, una advertencia que conecta con las preocupaciones expresadas también a Cor ad cor loquitur sobre la necesidad de una fe arraigada, no sólo sentida.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Identifícate con tu e-mail para poder moderar los comentarios.
Eskerrik asko.