El consejero de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler,
comenzó el actual curso político, en septiembre, después de un fin de
semana en el que la cúpula del gobierno catalán se reunió en el
Monasterio de Poblet y, antes de poner el punto final al 2024, este
viernes 20 de diciembre ha querido compartir un rato de conversación
distendida con periodistas dedicados a cubrir la actualidad social,
judicial y religiosa en Cataluña, en el Distrito Administrativo de la
Generalitat.
Durante este período, su agenda le ha llevado a participar en actos de gran trascendencia histórica, como la inauguración del Milenario del Monasterio de Montserrat, en septiembre, y la visita de Francisco a Córcega, este diciembre.¿Cuáles
son las lecciones que pudo adquirir a raíz de ese viaje que hizo, en
delegación del presidente Salvador Illa, a esta isla francesa visitada
por el pontífice?
Adquirí muchas. Tanto un
servidor como Ramon Bassas, director general de Asuntos Religiosos,
fuimos invitados por el Gobierno y la Asamblea del Parlamento de Córcega
con motivo de la participación del Papa en la clausura de un congreso
sobre religiosidad popular, o, utilizando la terminología empleada por
el pontífice, sobre espiritualidad popular. Aparte de esto, el obispo de
Roma quiso hacer un discurso sobre la laicidad que, desde mi punto de
vista, es también interesante para ser reflexionado desde la política.
¿Qué dijo exactamente sobre la laicidad que pueda generar ese interés político?
Que
se trata de un concepto dinámico. Es, según dijo, un concepto que debe
existir reconociendo bien el respeto y la separación escrupulosa que
debe haber entre los poderes públicos y la Iglesia, en este caso la
católica, pero que debe saber familiarizarse con la cooperación entre
ambas partes. El Papa no concibe lo religioso como una actividad que
tenga que hacerse a escondidas, dentro de casa, sino en el exterior, en
el espacio público. De hecho, es allí donde se encuentra a menudo con la
espiritualidad popular que manifiestan las hermandades y las cofradías;
es entonces cuando se crea un espacio fructífero que está orientado,
principalmente, hacia el bien común. Estas reflexiones son válidas para
todos, al margen de si se cree o no cree en la religiosidad.
¿Cree que esto puede tener más eco en Francia, donde la laicidad tiene una presencia destacada?
Sí. Francia es el paradigma de la laicidad. Su lección, en ese aspecto, fue muy útil.
¿Pudo conversar con el obispo de la diócesis, el cardenal navarro François Xavier Bustillo?
Sí,
pude dirigirle unas palabras de agradecimiento para invitarnos. Creo
que está muy cerca de la línea magisterial defendida por el papa
Francisco, quien la ha creado cardenal, sobre todo desde un punto de
vista de poner la mirada en el drama de las migraciones o en la dignidad
de las personas. Pienso que es un obispo querido en su diócesis, tiene
autoridad moral y, hablando con gente diversa que también estuvo allí,
en la ciudad corsa de Aiacciu, considero que se trata de un líder de
opinión, alguien a quien se le escucha y un eclesiástico moderno. Ha
entendido las particularidades de su diócesis, sufragánea del
arzobispado de Marsella, y de Córcega.
¿Cómo actuó Bustillo ante las protestas previas a la visita del Papa?
Fueron
unas protestas estudiantiles y, ante ello, hizo un llamamiento
públicamente para que esta tensión se serenara y para que la visita del
Papa pudiera celebrarse sin problemas. Por sorpresa de muchos, los
estudiantes que se manifestaron decidieron posponer las protestas para
facilitar su presencia; esto, por tanto, dice mucho de su autoridad
moral y de su capacidad para convertirse en un referente.
Volviendo
a Cataluña, ¿cuáles cree que son los retos que tiene sobre la mesa la
Dirección General de Asuntos Religiosos, que ha vuelto a depender del
Departamento de Justicia y Calidad Democrática después de haber formado
parte del Departamento de Presidencia?
La
Dirección General de Asuntos Religiosos es un ente público instrumental y
muchas actividades que desarrolla no son demasiado públicas. Estamos
orientados a los asuntos religiosos, desde la amplitud que presenta su
espectro, y somos un elemento importante a la hora de realizar
mediaciones, como cuando hay que ubicar centros de culto de todas las
confesiones, lo que llega, a veces, a generar tensiones en el seno del
mundo local.
También se tiene una profunda
sensibilidad por incentivar el cine espiritual a través de una
plataforma con éxito de público y abierta a los valores de la
espiritualidad y las creencias que existen en el mundo, inherentes a la
persona humana. Además, me gustaría subrayar el trabajo que realiza el
Consejo Asesor para la Diversidad Religiosa, con el doctor Francesc
Torralba al frente; es un importante ámbito de reflexión sobre aspectos
más concretos. En definitiva, a pesar de no representar una
administración confesional, somos conscientes de que el hecho religioso
es una realidad social que debe saber gestionarse correctamente desde un
punto de vista administrativo y político.
Empezaron el curso habiendo dedicado las primeras reflexiones de gobierno desde el Monasterio de Poblet.
En
esas instalaciones, que son magníficas, nos fue muy bien reflexionar
conjuntamente antes de empezar el curso político, ciertamente. Poblet
tiene una significación especial desde un punto de vista religioso y,
para el presidente Illa, a esto se suma el hecho de acoger el archivo de
Josep Tarradellas, del que, como es sabido, es un discípulo, o, en
cualquier caso, un político que siempre se ha sentido cercano a su
figura.
Otro referente religioso en Cataluña, también para muchos políticos, ha sido y es la Abadía de Montserrat.
Afortunadamente,
esto es así desde hace siglos. Montserrat es un referente de cultura
religiosa, de catalanidad, de país y todo lo hace abriendo las puertas
para que todo el mundo pueda empaparse. Quiero subrayar que en una
ocasión su abad me señaló que, después del día de la Virgen de
Montserrat, el segundo día del año en que se recibe mayor presencia de
fieles es el día de la Virgen del Pilar. Con ello, se puede llegar a la
conclusión de que Montserrat es una guía formidable para personas de
múltiples procedencias, al margen de cuál sea la veneración.