viernes, 12 de agosto de 2011

S. GALILEA Y A. PAOLI SOBRE EL DOMINGO 20 DEL T. O.





LA IGLESIA ES JESÚS HECHO FRATERNIDAD (Mt 15, 21-28)

Este es el Evangelio del triunfo de la fe en Jesús sobre cualquier otra nor­ma o exigencia. La aparente reserva del Señor ante la cananea, que contras­ta inmediatamente con la total acogida a su deseo, subraya dramáticamen te hasta qué punto Jesús valora lá adhesión a El sobre cualquier otra con­sideración.


El Maestro se habi'a retirado a la región de Tiro y Sidón, región pagana. En esas ocasiones, Jesús no ejercía ningún ministerio entre ellos, y aprove­chaba para intensificar la formación de los doce. "No fui enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel" ...Esta actitud podn'a aparecer in­coherente y sectaria de parte de aquel cuyo mensaje estaba destinado a todos los hombres, especialmente a los alejados e impíos.

En realidad el proyecto de Jesús es este, pero, diríamos hoy día, se había trazado un plan de pastoral ...El no quería hacer todo por sí mismo, y al proceder por etapas, predicando primero a los judíos, quería que estos, convertidos, "emprendieran la misión universal. Además, sus discípulos aún no estaban preparados para una Iglesia que, en ruptura con la sinagoga, se abriría a la catolicidad. Por eso Jesús traza un plan de acción, pedagógi­co, al cual permaneció fiel: nunca predicó fuera de Palestina. En esto era coherente con el plan de salvación del Padre, cuyas primicias estaban his­tóricamente destinadas al pueblo de Israel. "No se debe echar a los perros el pan de los hijos..."

Por eso su cambio de actitud ante la cananea es tan sorprendente como significativo...: que se cumpla tu deseo...

La fe de esta pobre mujer pagana, que nunca antes había visto al Se­ñor, transtornó los planes apostólicos de Jesús. Y El lo hizo de buen grado.

El cristianismo, lo hemos dicho tantas veces, es confiar absolutamente en Jesús, el Hijo de Dios, y entregarse a sus exigencias de transformar la humanidad dividida en una fraternidad. La Iglesia es el camino de esta fraternidad y de este encuentro con Jesús: es Jesús hecho fraternidad. (Pue­bla 224). Pero para muchos cristianos su religión es solo prácticas, nor­mas disciplinares, y su Iglesia un conjunto de ideas e instituciones; en don­de confiar en Jesús y vivir su mensaje parece el resultado de un largo trá­mite. Los catequistas y predicadores muchas veces no lo han hecho mejor.

En el Evangelio de hoy Jesús reitera su mensaje elemental: la fe y la confianza en El, la caridad con el necesitado y la respuesta a sus deseos, es la suprema ley. Todo lo demás es subsidiario. Cuando la comunidad cristia­na se enreda en lo demás, pierde mística y ya no puede evangelizar. Presen­ta normas, planes, instituciones, pero si esto secuestra a Jesucristo en vez de revelarlo, las cananeas que hay entre nosotros no encuentran al Jesús Liberador que llena sus aspiraciones.

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