El Papa defiende el método sinodal, herencia de Francisco, en su primer aniversario
Fuente: La Vanguardia
Barcelona
10/05/2026

El papa Francisco durante el consistorio en el que Robert Prevost se unió al colegio cardenalicio | TIZIANA FABI / AFP
Un Papa tiene diversas maneras de dejar su legado. Al margen de los escritos, una de las más importantes es a través del nombramiento de los cardenales electores –los menores de 80 años–, que en el momento de la sucesión tendrán un papel clave. Del papa Francisco, más allá del colegio cardenalicio que propició la elección de Robert Prevost hace justo un año, persiste el Sínodo.
El viernes, el día en que se cumplió el primer aniversario de la elección de Prevost, el sucesor de Francisco defendió ese legado desde la catedral de Nápoles: “Quisiera invitaros, ante todo, a custodiar y hacer vuestro el método del Sínodo: un ejercicio de escucha recíproca, una implicación que no ha excluido a nadie , una sinergia humana”.
El Concilio Vaticano II dio poder a los obispos en sus diócesis y ahora el Sínodo quiere modificar la forma en que se selecciona a los prelados. Roma, adonde llegan las ternas, tiene la última palabra, pero un documento de uno de los grupos de trabajo del Sínodo aboga por dar más peso a los laicos y que no solo se tengan en cuenta aspectos doctrinales o la capacidad de administrar una diócesis.
En concreto, uno de los informes que se dio a conocer el martes propone que el obispo convoque a los organismos de la diócesis cuando se acerque el momento de la sucesión para que se evalúen las necesidades de forma colegiada y que se introduzcan en un sobre cerrado los perfiles que se consideren idóneos para ser obispo. Además, se aboga por tener en cuenta la opinión de los ecónomos, laicos y otros sectores como los jóvenes, las personas vinculadas a Cáritas o los consagrados.
También se remarca que deben destacar las “competencias sinodales” de los elegidos, lo que se define como “capacidad de construir comunión, ejercicio del diálogo, conocimiento profundo de las culturas locales y disponibilidad para integrarse en ellas de manera constructiva”, resalta la nota difunda por el Sínodo, que pone deberes también a la Santa Sede: que se revisen los procedimientos en un sentido más sinodal y que haya una evaluación independiente de los procesos, que en Catalunya se pondrán en marcha pronto. El arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, cumplió 80 años en abril y el titular de la diócesis de Terrassa, Salvador Cristau, cumplió en abril del año pasado los 75, cuando se presenta la renuncia formal al Vaticano, que tiene la opción de esperar cinco años para hacerla efectiva.
“De momento, son orientaciones para llegar a legislar. Son consejos: que el posible obispo conozca la diócesis, que sea de ese mismo lugar... y está el tema de los laicos”, resalta Salvador Pié-Ninot, que fue profesor de teología fundamental y eclesiología tanto en la Facultad de Teología de Catalunya como en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. “Es un desideratum muy bueno del papa Francisco”, añade el sacerdote, que considera que el proceso tiene que ser muy secreto.
Cuando se activa, la nunciatura puede hacer consultas previas que son totalmente secretas y ahí pueden entrar en juego los laicos. Con todo, el Vaticano tiene que acabar fiándose de alguien más allá de ese trabajo prospectivo y nadie sabe a quién se consulta. “La clave está en quién elige a los que se consulta”, explica Pié-Ninot, que remarca que “no se acaba de encontrar la fórmula” para dar ese peso a los laicos. “Todavía cuesta”, concluye.
Asimismo, la secretaría general del Sínodo publicó otro informe que propone un nuevo enfoque basado en la escucha y el diálogo para abordar “cuestiones doctrinales, pastorales y éticas más difíciles” como la de las personas “creyentes homosexuales”.
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