La voz de Andrés Torres Queiruga devuelve al cristianismo su centro: un Dios que es amor y una fe que se mide en la entrega al otro.
Frente al miedo y la culpa, su mensaje es claro: solo quien ama —y actúa— vive de verdad.
Fuente: Religión Digital
10/05/2026
En tiempos de incertidumbre espiritual y ruido ideológico, la voz de Andrés Torres Queiruga resuena con una claridad poco común. Su reciente entrevista en Faro de Vigo, bajo el luminoso epígrafe de “Dios es amor”, no es simplemente una afirmación teológica: es la destilación de toda una vida dedicada a liberar la fe de sus sombras y devolverle su núcleo más genuino. A sus más de ochenta años, el pensador gallego sigue ofreciendo algo que hoy escasea: una fe intelectualmente honesta, espiritualmente profunda y radicalmente humana.









