miércoles, 3 de junio de 2026

Comunicación del Vaticano: La elección y las preguntas

El Papa León XIV ha nombrado a María Montserrat Alvarado nueva prefecta del Dicasterio para la Comunicación.

Fuente:   SettimanaNews

Por:   Francesco Strazzari

03/06/2026

 


Figura destacada, es presidenta y directora de operaciones de EWTN News, la cadena estadounidense con estrechos vínculos con la derecha católica. La cadena también incluye ACI Prensa, la filial norteamericana de EWTN, que nació esencialmente en Perú en la órbita de la controvertida Sodalizio di Vita Cristiana (Sociedad de Vida Cristiana) de Figari y sus compañeros (véase aquí en SettimanaNews).

Silicon Valley contra el Papa León

¿Por qué debería alguien escuchar lo que dice el Papa León sobre la IA?

Fuente:   americamagazine.org

Por:   James Martin

29/05/2026

 


Era una pregunta que inevitablemente ha surgido después de que el Papa León XIV abordara el tema de la inteligencia artificial en Magnifica Humanitas. Si bien esta primera encíclica se centra principalmente en la dignidad humana, gran parte del documento contiene observaciones y críticas sobre la inteligencia artificial. Casi de inmediato, los críticos cuestionaron qué podían saber el Santo Padre y el Vaticano sobre un tema tan complejo.

Por qué la cuestión de Dios debe plantearse de manera diferente

Fráncfort – El cardenal Kasper percibe una crisis de fe en Europa, mientras que el

cardenal Koch advierte sobre los peligros de una vida sin Dios. El teólogo Ludger Verst explica en su artículo de opinión por qué no basta con volver a colocar la cuestión de Dios en el centro de nuestras vidas.

Fuente:   katholisch.de

Por    Ludger Verst[1]

02/06/2026


Imagen: © KNA (imagen de archivo)

«¿Ya es hora de reflexionar sobre Dios?» – Los cardenales Walter Kasper y Kurt Koch tienen toda la razón: quien hoy habla de reforma eclesiástica, sinodalidad y relevancia social no puede eludir la cuestión de Dios. ¿Pero quién lo dudaría? Una iglesia que perdiera de vista a Dios renunciaría a algo más que un tema central. Estaría en juego su esencia misma, el mensaje de Jesús sobre el «Reino de Dios»: una realidad que transforma a las personas y las conduce a una nueva relación consigo mismas y con los demás.

Sin embargo, no basta con querer simplemente «volver a colocar la cuestión de Dios en el centro». De hecho, ahí reside parte de la dificultad actual. Quien se limita a reivindicar a Dios como centro reactiva una visión metafísica ingenuamente estrecha, como si Dios fuera una realidad sustancial y suprema «por encima del mundo», a la que se pudiera regresar desde una perspectiva central. Muchos no se identifican con esa imagen de Dios; de hecho, ya casi no confían en el lenguaje religioso. Otros, en cambio, no echan de menos a «Dios» en absoluto. Otros, sin duda, sienten una añoranza espiritual, pero evitan las fórmulas habituales de la iglesia. Quien quiera replantear la cuestión de Dios debe explicar simultáneamente qué significa.

 

Pregunta sobre el significado

Aquí es precisamente donde comienza el verdadero desafío. Porque la pregunta inicial no es: ¿Cómo reintroducimos a Dios en una sociedad que lo ha olvidado? La pregunta es: ¿Qué significa ser una persona religiosa? ¿Cómo vive una persona que ve más en los acontecimientos que en el mero curso de los mismos? ¿Cómo experimenta una persona religiosa el amor y la felicidad, la culpa y el fracaso? ¿Qué anhela? ¿Dónde encuentra sentido cuando los patrones tradicionales de significado se desmoronan?

La globalización y la migración están transformando profundamente las sociedades modernas. La circulación digital de imágenes, opiniones e interpretaciones del mundo altera las relaciones familiares, modifica los planes de vida y acerca diferentes perspectivas. Esto crea un presente en el que mucho es a la vez más accesible y más incierto. Las personas se encuentran en un estado de cercanía y alienación. Las creencias y tradiciones religiosas coexisten. Distinciones como "correcto" o "incorrecto", "creyente" o "no creyente", "religioso" o "profano" ya no bastan para categorizar la compleja realidad de la religiosidad contemporánea. Por lo tanto, la religión ya no puede ser un sistema cerrado de proposiciones sobre Dios. Debe indagar en la profundidad que se revela en estas realidades, una profundidad en la que suceden muchas más cosas de las que se pueden planificar, calcular o poner a disposición fácilmente.

Por eso la cuestión de Dios sigue siendo tan importante. Protege a la humanidad de la superficialidad. Nos recuerda que no solo funcionamos, sino que estamos siempre en juego como seres humanos íntegros y que recibimos atención, incluso cuando nadie más se dirige a nosotros. A veces sucede algo que interrumpe el curso habitual de la vida, impulsándonos a un nuevo comienzo: un encuentro inesperado, un amor, un diagnóstico, una ayuda que nadie anticipó. Estas experiencias son sucesos que irrumpen de repente e impredeciblemente. Sus consecuencias pueden ser profundas y transformadoras. Nos ocurren antes de que podamos crearlas o pedirlas.

Esto puede sonar extraño. Pero ahí reside un atisbo que emerge del silencio religioso. Mucha gente ya no se identifica con un Dios "por encima del mundo". No esperan una intervención divina externa. Les preocupa más si sus vidas tienen realmente un fundamento que las sostenga de forma fiable en medio de las grietas de su existencia; un presente que les ofrezca más de lo que el éxito, el consumismo y la autooptimización jamás podrían.

La Iglesia debe hablar de Dios. Los cardenales tienen razón en eso. Pero solo será escuchada si, al mismo tiempo, aprende a hablar de Dios de una manera diferente. Esto también se aplica a los debates estructurales sobre las áreas pastorales, los oficios, los roles y las responsabilidades. La cuestión de Dios siempre está presente en estos debates. Estos debates serían vacíos si, en virtud de su oficio, no se percibiera la presencia de la que vive la Iglesia: esa presencia de espíritu que toca y transforma a las personas, y que, por lo tanto, las abre a los demás.

Por Ludger Verst

 

 

       Ludger Verst es un escritor católico y profesor de teología práctica en universidades y centros de enseñanza superior de Hesse y Renania-Palatinado. Ejerce como consejero centrado en la persona y consejero pastoral con orientación psicológica profunda en su propia consulta en Wiesbaden. Su libro «Teología profunda: Sobre un Dios destructor» fue publicado por Vandenhoeck & Ruprecht en 2025.



[1]      Ludger Verst es un escritor católico y profesor de teología práctica en universidades y centros de enseñanza superior de Hesse y Renania-Palatinado. Ejerce como consejero centrado en la persona y consejero pastoral con orientación psicológica profunda en su propia consulta en Wiesbaden. Su libro «Teología profunda: Sobre un Dios destructor» fue publicado por Vandenhoeck & Ruprecht en 2025.

 

El Papa León XIV ha nombrado el 2 de junio a María Montserrat Alvarado prefecta del Dicasterio para las Comunicaciones.

El papa León XIV ha nombrado el 2 de junio a María Montserrat Alvarado, presidenta y directora de operaciones de EWTN News, como prefecta del Dicasterio para las Comunicaciones Sociales.

Fuente:   The Pillar

Por   Edgar Beltrán

02/06/2026


El Papa León XIV y Montse Alvarado. Crédito: medios del Vaticano.

Alvarado sustituirá a Paolo Ruffini como prefecta a partir del 1 de noviembre, convirtiéndose así en la primera mujer no religiosa en ocupar el cargo de prefecta del Vaticano.

martes, 2 de junio de 2026

Europa se deja llevar por la ola ultra y aprueba los centros de deportación de migrantes en países fuera de la UE

Los responsables de las instituciones europeas han acordado que “el nuevo reglamento comenzará a aplicarse inmediatamente después de su entrada en vigor”, al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial, pero algunas medidas exigen cambios en las legislaciones nacionales con lo que se dará un plazo de 12 meses para su aplicación

Fuente:   El Diario

Por   Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas

 01/06/2026


Imagen de archivo de un grupo de inmigrantes en el puerto de Arguineguín.
EFE/Quique Curbelo

La Unión Europea ha dado luz verde finalmente a los centros de deportación de emigrantes en terceros países. Tras varias semanas de retraso, el reglamento del Pacto de Emigración y Asilo ha sido acordado este lunes entre el Consejo Europeo, la Comisión y los legisladores del Parlamento. Europa sigue la estela que ha marcando la ultraderecha en su ataque a las personas migrantes tratando de dificultar el acceso a permisos por razones humanitarias, familiares o laborales. La nueva normativa abre la puerta a que los Estados miembros puedan establecer centros de deportación en países situados fuera de la UE, incluso en instalaciones para familias con menores.

Homilía del Cardenal Cobo para el Camino Neocatecumenal: El pastor se sigue aliando con el lobo

Análisis crítico de la homilía del cardenal Cobo en el 60 aniversario del Camino Neocatecumenal

Cobo no miente. Hace algo peor: dice algunas verdades de un modo calculadamente ineficaz. Sabe lo que ocurre — las correcciones lo demuestran — y elige un registro que garantiza que esas correcciones no produzcan consecuencias. En ética del discurso eso tiene un nombre clásico: mentira por omisión cualificada, o más técnicamente, "adiáfora retórica": dejar dicho lo justo para no poder ser acusado de no haberlo dicho, sabiendo que no va a tener repercusiones reales. Exactamente la misma técnica empleada por José Antonio Satué en su reciente intervención ante más de medio centenar de Comunidades Neocatecumenales en el Palacio de los Deportes Martín Carpena.

Una institución que conoce abusos y responde con homilías de doble fondo no está protegiendo a las víctimas: está protegiéndose a sí misma. Por respeto a quienes han sufrido, y siguen sufriendo, asumimos el compromiso de seguir cada intervención institucional con una mirada crítica y constante.

Fuente:   Religión Digital

Por   Ramón Fandos

02/06/2026


“Son pastores que no pueden entender; todos buscan su propio camino, cada uno para su propio beneficio.” Is 56,11
| Ramon Fandos

El discurso del cardenal Cobo en el 60 aniversario del Camino, leído con calma, deja ver una distancia inquietante entre lo que afirma y lo que los Estatutos y la práctica real del movimiento Neocatecumenal contienen. Y, más allá de esa distancia, el propio texto —que se presenta como una felicitación afectuosa— pone en marcha resortes retóricos que terminan reforzando justo aquello que finge corregir.

«Francisco encontraba la esperanza en los pobres autoorganizados en movimientos populares»

Entrevista a Rafael Díaz-Salazar sobre el libro Francisco con los movimientos populares del mundo (Desclée de Brouwer, 2026)

Fuente:   Rebelión

Por Joan Andreu Parra

30/05/2026

Fuentes: Rebelión [Imagen: Francisco durante el Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP) celebrado en septiembre de 2024. Créditos: Vatican News]

Recientemente se acaba de publicar el libro Francisco con los movimientos populares del mundo (Desclée de Brouwer, 2026). Su editor es Rafael Díaz-Salazar, profesor de Sociología y de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense. Con él dialogamos sobre esta obra que presenta los Encuentros Mundiales de Movimientos Populares que luchan en los cinco continentes por el Trabajo, el Techo y la Tierra para los empobrecidos y edita los discursos de Francisco en estos encuentros, en los que paradójicamente presenta una perspectiva anticapitalista que declara que el sistema imperante es “terrorista” y constituye “una economía que mata”.

 

Joan Andreu Parra.- “A medida que pasa el tiempo, crece el significado de la personalidad y la acción de Francisco”, dice usted en la introducción del libro. ¿Por qué?

Rafael Díaz-Salazar.- Francisco ha sido uno de los personajes más relevantes en la esfera internacional en las dos primeras décadas del siglo XXI. Ha sido una persona que ha trascendido el marco de la iglesia y gran parte de su significado radica en que ha situado en el centro del sistema mundial a las periferias de África, de Asia y de América Latina y los problemas sociales que se sufren allí. De alguna forma él ha intentado descentrar el Norte del mundo. Su personalidad, su discurso y su acción han tenido un impacto geopolítico muy fuerte. Ha sabido llamar la atención sobre el tema de la ecología integral como la gran cuestión, el gran reto que tenemos en el mundo y que está desplazado. Sus críticas al belicismo, como una forma falsa de resolver los problemas, al rearme y al imperialismo tienen mucha actualidad. Su punto de vista nace de una inspiración cristiana, no es simplemente el análisis de un científico social o de un político.

A nivel más estrictamente religioso, ha difundido con mucha autenticidad una imagen de Dios como misericordia y ha presentado la figura de Jesucristo fuera del corsé eclesiástico, que muchas veces lo ha velado ante los ojos de millones de seres humanos.

 

Joan Andreu Parra.- El papa Francisco acostumbraba a hablar de iniciar procesos y usted subraya que los Encuentros Mundiales de Movimientos Populares son uno de estos procesos más valiosos. ¿Por qué?

Rafael Díaz-Salazar.- Él afirmaba que al mundo nunca lo van a salvar los poderosos, sino los últimos, los empobrecidos. Eso sí, siempre que se organicen en movimientos de acción colectiva con tres características. La primera es que sean movimientos dotados de una autoorganización comunitaria. La segunda es que luchen contra las causas estructurales de la injusticia y la destrucción medioambiental. La tercera es que se metan en política con P mayúscula y no dejen la política en manos de los profesionales de esta. Según Francisco, las democracias actuales están secuestradas por poderes económicos, financieros y mediáticos. Solo se regenerarán con la participación de los movimientos sociales populares de los empobrecidos.

Él decía: “no convirtamos a los pobres en seres domesticados e inofensivos, los pobres no están solo esperando con los brazos cruzados la ayuda de las ONG, sino que luchan contra la injusticia”. El proceso de apoyo y relación con los movimientos sociales populares abierto por él se está llevando adelante en muchos lugares del mundo, en los cinco continentes.

 

Joan Andreu Parra.- Usted tiene un interés especial en el pensamiento social de Francisco a partir de los mensajes a los Movimientos Populares del mundo. ¿Aquí encontramos un Papa diferente?

Rafael Díaz-Salazar.- Sí, es un Papa diferente. No digo que sea mejor o peor, no soy un especialista en Papas, pero es una novedad ¿Por qué diferente? Ha sido un hombre que ha transmitido autenticidad, que es algo previo al discurso y a las estrategias de comunicación. Por eso llegaba tanto a sectores que no eran católicos, ni siquiera religiosos.

Lo hacía diferente algo que nunca ha existido en la historia de la iglesia. Me refiero a que Francisco era un Papa anticlerical, al igual que lo fue Jesús y por ello lo mataron. Esta es una paradoja bien interesante. Tenía la convicción de que es imposible tener una iglesia sinodal sin abolir el clericalismo. Su crítica al clericalismo ha sido constante.

También era diferente porque conocía bien la cultura de la laicidad y por eso supo contactar con el mundo no católico.

 

Joan Andreu Parra.- En el libro analiza siete claves de los mensajes del papa Francisco en estos mensajes a los Movimientos Populares. ¿Nos podría hacer una síntesis?

Rafael Díaz-Salazar.- Hay una cuestión que es la matriz de todo y la voy a decir con un verso de José Martí: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”. Esto puede sonar a retórica, pero Francisco iba en serio con este tema. Por eso, su pensamiento social parte de que considera a los empobrecidos organizados social y políticamente en movimientos como sujetos del cambio, no como objetos de beneficencia, que ha sido y sigue siendo la especialidad de la Iglesia cuando atiende a los pobres.

Una parte muy importante de su pensamiento social relacionado con los movimientos populares es que lo centró en los tres problemas básicos que tienen los empobrecidos del mundo: el Trabajo, el Techo y la Tierra, tanto por lo que respecta a la reforma agraria como por lo que respecta a la ecología.

Su pensamiento siempre es estructural; es decir, ve la pobreza, la injusticia y la destrucción del medio ambiente como algo fabricado por el sistema económico imperante, que es la economía capitalista. Para él, “es una economía que mata”, que tiene en su centro el dinero como un ídolo en vez del bien común. Hay una afirmación suya que es tremenda: considera que la economía que domina el mundo es “terrorista”. Es muy relevante su crítica al imperialismo, al neocolonialismo y al extractivismo que empobrecen a los países del Sur global.

Afirma que los empobrecidos del mundo tienen derecho a emigrar y cuando llegan a un país enriquecido, deben considerarlo como suyo, pues no se les puede negar a quienes huyen de la miseria, los bienes que posee ese tipo de país. Esto me parece revolucionario.

Francisco afirmaba que el derecho primario es el acceso universal a los bienes que ofrece la Tierra y producen los seres humanos, pues estos han de ser siempre comunes. Consideraba que la propiedad privada de los medios de producción es un derecho secundario que no ha de primar sobre el derecho a los bienes comunes.

En este balneario que, en gran medida, es la Europa de las oligarquías y de las clases medias, todo esto puede sonar como una barbaridad, pero visto desde el conjunto del mundo no es así. El decía: “nuestra fe es revolucionaria”. Y ante el panorama del mundo en su conjunto, digo yo: si no hacemos la revolución, ¿qué vamos a hacer? En Laudato si’, Francisco afirmó que, entre otros cambios radicales, “necesitamos una valiente revolución cultural”.

 

Joan Andreu Parra.- ¿Cuál es la orientación política de estos Movimientos?

Rafael Díaz-Salazar.- Es significativo conocer los movimientos que forman parte de su comité político: el MST (Movimiento de los Sin Tierra en Brasil), la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular en Argentina), Slum Dwellers International en India), Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos, Mediterranea Saving Humans, Pico Network en Estados Unidos, Spin Time en Italia, que es el mayor centro social okupado en este país

Su orientación es claramente anticapitalista y por eso ha habido una afinidad entre ellos y Francisco. Se basan mucho en la autogestión. No son muy amantes de las ONG, sino de construir formas comunitarias de autoorganización con sus propias fuerzas y con su imaginación colectiva. Son emprendedores, desde el punto de vista económico, pues ellos crean empresas sociales de lo que se llama en América Latina la economía popular.

Es muy importante el paradigma que les guía. No buscan lograr el bienestar material que disfrutamos en Europa gracias a las luchas del movimiento obrero, sino que ellos hablan del “buen vivir”. Tienen una orientación ecológica que pretende vencer la miseria y la pobreza absoluta, satisfacer las necesidades básicas y vivir con dignidad. No aspiran a tener crecientes niveles de consumo y de bienestar material.

 

Joan Andreu Parra.- ¿Qué grado de maduración observa en estos movimientos y de capacidad de incidir en políticas más igualitarias?

Rafael Díaz-Salazar.- Los movimientos populares son de empobrecidos. Ellos no son técnicos, ni profesionales de la economía. Lo que le exigen a estos es que estén al servicio de la gente que se autoorganiza y emite demandas desde sus carencias.

Son movimientos de incidencia política, que en unos países están más todavía en la fase de la pura lucha, aunque todavía no consigan nada. En otros, como por ejemplo en Brasil, han logrado cambios en el ámbito de la reforma agraria, pues allí el MST (Movimiento de los Sin Tierra) es muy fuerte. En Argentina, la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) ha logrado avances en derechos laborales. En India, los movimientos populares de los suburbios vinculados a Slum Dewellers International también han logrado cambios en la vida de quienes habitan allí. Son solo tres ejemplos de los muchos que existen en diversos países empobrecidos.

 

Joan Andreu Parra.- Dos de los bloques principales del libro están dedicados a los discursos que el papa Francisco dirigió a los movimientos populares, por una parte, y de las respuestas y propuestas que hacen estos mismos movimientos populares, por la otra. ¿Por qué esto es oportuno hoy?

Rafael Díaz-Salazar.- Me parece que tiene actualidad y es muy oportuno el marco cultural que crean estos discursos. En ellos se propone lo que podemos denominar una antropología impregnada por “el amor político” que está presente en el fondo de estos. Considero que es una contracultura muy valiosa para hacer frente a la cultura muy extendida de xenofobia, incluso de odio a los migrantes y a los pobres en general, de indiferencia sobre lo que sucede en el mundo, también de impotencia, de individualismo posesivo, de apoyo al rearme. Tenemos que levantar esa contracultura y para ello los discursos de Francisco que aparecen en el libro son imprescindibles.

 

Joan Andreu Parra.- Nos ha llamado positivamente la atención la Carta al Papa que los Movimientos Populares le dirigieron con motivo del encuentro “La economía de Francisco”. Es una propuesta muy bien razonada para superar el marco del sistema capitalista, ¿no es así?

Rafael Díaz-Salazar.- Claramente. Los movimientos populares que se han reunido con Francisco y últimamente con León XIV son anticapitalistas. La búsqueda de una economía basada en el estilo y la cultura de fondo de Francisco de Asís tiene mucho que ver con la regulación ecológica de nuestros sistemas de producción y nuestros sistemas de consumo en un marco de transición al poscapitalismo, que es lo que propugnan estos movimientos.

 

Joan Andreu Parra.- Es bonito ver en qué términos el papa Francisco se dirigía a los Movimientos Populares como “portadores de esperanza” y “poetas sociales”, incluso recordándolos “de manera especial” en tiempo de la pandemia, cuando no pudieron hacer un Encuentro. ¿Por qué lo hacía?

Rafael Díaz-Salazar.- Hay una expresión de Francisco que tiene mucha relación con esta pregunta. Él decía, no cultivemos “el pesimismo estéril”. Para él, el pesimismo es una forma de esterilidad y, añado yo, de autocastración. Lo que hay que hacer es buscar dónde hay esperanza en acción. Él encontraba la esperanza en los pobres autoorganizados en movimientos populares.

Los empobrecidos del mundo, especialmente en los países del Sur global, son los que tienen más razones para no tener ninguna esperanza. Y en cambio, él descubrió que, cuando se organizaban en movimientos de acción colectiva, creaban fuentes de esperanza. Sus luchas sociales, su vida comunitaria alternativa en las villas miseria y en los barrios periféricos les dotaba también de alegría, de sentido de la vida, de identidad comunitaria. Por otro afirmaba que los movimientos populares eran “poetas sociales” en el sentido de que construían belleza social allí donde había miseria. Si queremos tener esperanza también en nuestras sociedades, tendremos que estar dentro de algún movimiento social de transformación.

 

Joan Andreu Parra.- En el libro también encontramos una sección con seis entrevistas, cuatro de las cuales ha hecho usted. ¿Qué destacaría?

Rafael Díaz-Salazar.- El libro tiene cuatro entrevistas a personalidades de relevancia internacional en el mundo sociopolítico y en el mundo de la cultura: Pepe Mujica, Javier Cercas, Ignacio Ramonet, Michael Löwy. Todos son ateos y todos ellos han mantenido una relación con Francisco, incluso han participado en algunos Encuentros Mundiales de Movimientos Populares. Lo más destacable es que, desde su ateísmo, valoran muy positivamente la persona y las prácticas de Francisco y de sus prácticas sociales.

Llama la atención en todas estas entrevistas la receptividad que tienen a las dimensiones emancipadoras y liberadoras del Evangelio cuando se presentan, como hace Francisco, desde un código comunicativo no eclesiástico.

También hay que destacar las entrevistas a Charo Castelló y a Pepa Torres, dos mujeres de frontera y de periferia que son cristianas, activistas sociales y feministas. Desde su identidad, analizan de una forma sumamente interesante tanto los discursos de Francisco como la dinámica de los encuentros mundiales de movimientos populares.

 

Joan Andreu Parra.- ¿Qué querría que despertaran en el lector los contenidos del libro?

Rafael Díaz-Salazar.- Fundamentalmente tres cosas.

En primer lugar, la reflexión de los discursos a los movimientos populares. No se pueden leer deprisa. Hay que asimilarlos interiormente con calma porque contienen una propuesta de revolución antropológica y de revolución social. Francisco decía explícitamente en uno de estos discursos que la fe cristiana es revolucionaria. Sé que esto escandaliza en la aburguesada Europa y en la aburguesada Iglesia europea y española. Pero es que es así. Es que la fe cristiana es revolucionaria o no es cristiana. A Jesús lo mataron por ser un revolucionario a nivel religioso, a nivel social, por ser un subversivo, por ser un blasfemo, por la denuncia que hacía de las estructuras de riqueza y de poder y por la presentación de un Dios que era muy distinto a Yahvé. Jesús hizo una radical revolución religiosa y eso fue lo más importante de su praxis. Hay que absorber los discursos de Francisco hasta empaparse con ellos. Es una tarea de meditación.

En segundo lugar, me gustaría que estimulara el compromiso en movimientos sociales populares formados por personas y colectivos que sufren la pobreza y la injusticia.

En tercer lugar, enraizarse en las periferias y trabajar con los empobrecidos de una manera muy distinta a como lo hacen las ONG, incluso las que tienen mayor capacidad de atención a los pobres. Insisto, no creo que haya que suprimir las ONG. Lo que sí digo, inspirado en Francisco y utilizando sus palabras, es que los pobres no están con los brazos cruzados esperando la ayuda de las ONG. Y estaría muy mal que las ONG acostumbraran a los pobres a estar con los brazos cruzados esperando su ayuda y convertirlos en “pobres domesticados e inofensivos”. Francisco decía que había que trabajar con los pobres subversivos o concienciar a estos para que lo fueran. Por esto decía textualmente que los pobres no sólo padecen la injusticia, sino que luchan contra ella.