El Foro de Curas de Bizkaia reunido en asamblea el día 7
de Mayo de 2018, manifiesta su adhesión plena al documento “La Iglesia vasca no se ha callado jamás
ante los crímenes de ETA” firmado por P. Meabe, P. Etxebeste y A.
García y publicado también en esta misma página.
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Bizkaiko Abadeen
Foroak 2018ko lorail honetako 7an egindako batzarrean hauxe ebatzi dau:
P. Meabe, P. Etxebestek eta A. Garcíak argitaratutako idazlana
(beherago agertzen da: «La
Iglesia vasca no se ha callado jamás ante los crímenes de ETA») osorik bere gain hartzea.
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lunes, 7 de mayo de 2018
Oharra / Nota
viernes, 4 de mayo de 2018
La Iglesia vasca no se ha callado jamás ante los crímenes de ETA
(P. Meabe, P.
Etxebeste y A. García, Etikarte Fundazioa, en Diario Vasco).-
Nos hubiese
gustado no aparecer en estos momentos, pero nos vemos obligados a hacerlo con
cierto pesar, debido a nuestro compromiso con la verdad de los hechos, aunque
circunscribiéndonos a un aspecto concreto de dicha verdad histórica: al
papel jugado por la Iglesia en el País Vasco en este período de la injusta
violencia de ETA.
La declaración de los obispos de Pamplona, Bilbao, San
Sebastián, Vitoria y Bayona, valorando "lo que de positivo tiene la Declaración
sobre el daño causado de la banda terrorista de ETA después de 60 años de
historia de muerte y de sufrimiento", afirma: "A lo largo de estos
años, muchos de los hombres y mujeres que conforman la Iglesia han dado lo
mejor de sí mismo en esta tarea, algunos de forma heroica. Pero somos
conscientes de que también se han aceptado entre nosotros complicidades,
ambigüedades, omisiones por las que pedimos perdón".
Ciertamente,
la Iglesia necesita pedir perdón. ¿También en este caso? La afirmación de los obispos, al ser
calculadamente polarizada y ambigua, conduce a interpretaciones interesadas y
deformadoras de lo sucedido. Así, un medio de difusión estatal ha llegado a
decir que "el fatuo comunicado de los cinco prelados es toda una
constatación del pernicioso papel de la Iglesia en terrenos ajenos a su misión
y casi siempre en el lado equivocado".
Se ha afirmado
con frecuencia, que la Iglesia en el País Vasco ha estado "demasiado
politizada" y lo que es todavía más grave "ha sido insensible al
dolor de las víctimas". ¿Qué significa que ha estado "en el lado
equivocado"? No es el momento de hacer un análisis histórico sobre el
papel que la Iglesia ha realizado a lo largo de estos últimos sesenta años y
más. Pero sí constatar la evidencia de que ha sido y es una institución inserta
en un contexto determinado y que, como tal, se ha pronunciado clara y
explícitamente en concreto sobre la violencia de ETA y el GAL y sin ninguna
complicidad en la conculcación de los derechos humanos.
¿Es ésto estar en
el lado equivocado? ¿O, más bien, ser fiel a su misión en la lucha por la
justicia y la libertad?
En estos últimos
100 años, el País Vasco ha vivido una profunda convulsión y transformación
social, económica y política. Una industrialización acelerada ha transformado
un contexto rural en una sociedad urbana. La Guerra Civil, el enfrentamiento y
la represión política junto con el exilio, el fenómeno de ETA con su violencia
ilegítima, la injusticia constatada de la tortura, la expansión de la
conciencia nacional y social en amplios sectores, el problema de las víctimas y
de los presos, etc., han ido configurando una sociedad próspera en el
aspecto económico, pero enfrentada y, no menos, carente de valores éticos
básicos.
jueves, 3 de mayo de 2018
NOTA DEL FORO DE CURAS DE BIZKAIA
Reunido el foro
de curas de Bizkaia para tratar el posible nombramiento, anunciado en su día
por D. Mario Iceta, de un obispo auxiliar para nuestra diócesis,
nos vemos en la obligación de dar a conocer los siguientes puntos:
1º.- Nos
ratificamos en la Nota publicada el pasado 13 de abril por la Comisión
Permanente de nuestro Foro, en todos y en cada uno de sus puntos.
2º.- Subrayamos,
en particular, la necesidad de realizar, previamente a cualquier decisión, un
estudio de la situación y necesidades de nuestra diócesis, así como el
subsiguiente discernimiento en los órganos de corresponsabilidad
(particularmente, en el Consejo Pastoral Diocesano y en el Consejo del
Presbiterio) sobre la conveniencia o no de nombrar un obispo auxiliar.
3º.- Entendemos
que en tal estudio de situación y necesidades tendría que haber un apartado
específicamente dedicado a evaluar las tareas propias y las dedicaciones a las
mismas que desempeña D. Mario Iceta
como obispo al que se le ha encomendado presidir esta diócesis.
4º.- En caso de
que el resultado del discernimiento recomendase nombrar un obispo auxiliar,
habría que activar un procedimiento de participación que, además de
corresponsable, fuera inequívocamente transparente tanto en la determinación
del perfil que se considere procedente como en las propuestas de posibles
candidatos.
5º.- Obviar o dar
por hecho estos primeros y elementales pasos, y solicitar posibles nombres de
candidatos, deslegitimaría todas las decisiones que se pudieran adoptar
posteriormente y cargaría de razones a quienes sostienen que nos encontramos de
nuevo ante otro obispo impuesto a esta diócesis por motivos e intereses
ocultos.
martes, 1 de mayo de 2018
¿En quién confiará el Papa para nombrar a los nuevos obispos chilenos?
A estas alturas
es más que probable que dentro de muy poco Juan Barros dejará de ser obispo de
Osorno. Los osorninos habrán podido representar a muchos católicos chilenos que
piensan que ningún obispo debiera serles impuesto. Esta situación, podrá volver
a ser posible en casos similares y aunque no deseable nos deja muchas
lecciones.
En este momento
en que los obispos chilenos se aprontan a encontrarse con el Papa Francisco,
para reflexionar en conjunto los hechos y establecer un plan de acción, surgen
dos preguntas. Una es por la idoneidad de quienes serán nombrados obispos en
reemplazo de los que eventualmente dejarán el cargo. Estos pueden llegar a ser
nueve en un plazo relativamente breve. Preocupa quiénes llegarán a serlo.
¿Qué obispos
nuevos podrán echarse sobre los hombros el peso de la masiva desconfianza de
los fieles en sus autoridades? Estas, precisamente, han perdido autoridad. Hoy
no basta la investidura. El común de los bautizados es mucho más crítico.
Espera que los sacerdotes den cuenta de sus dichos y de sus actos.
A efectos de
elegir a los nuevos obispos, convendría elaborar un perfil de los candidatos de
acuerdo a la realidad en la que se está. A mi parecer, las personas podrían
tener al menos estas tres características. Han de ser sujetos con una capacidad
de conectarse emocional y culturalmente con todas las generaciones. Esta
empatía no tiene por qué ser mera simpatía, sino aptitud para entender por
dentro a la gente de esta época y su cultura, y compadecerse con los más
diversos sufrimientos humanos.
Por lo mismo,
segunda característica, se requiere sujetos con una sólida formación como para
tener una visión amplia que permita usar la enseñanza tradicional de la Iglesia
para ayudar a las personas y no para oprimirlas con ella. Estas dos
características se requieren conjuntamente. No puede ser que los obispos se
perciban como alejados del sentir y del pensar de los católicos.
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