martes, 9 de abril de 2024

III ENCUENTRO DE CRISTIANOS Y CRISTIANAS DE BIZKAIA: 11 PROPUESTAS PARA DIALOGAR

16 de abril

De 18:30 a 20:30

En la Comunidad Cristiana de Ibarrekolanda (Bilbao)

Metro Sarriko

 

Como decíamos en el anterior comunicado, el próximo día 16 de abril tendrá lugar en la Comunidad de Ibarrekolanda (junto al metro de Sarriko) a las 18:30 el III Encuentro de cristianas y cristianos de Bizkaia, un acto promovido por diferentes movimientos apostólicos, comunidades y grupos de referencia.

Una vez diagnosticado que no compartimos la estrategia pastoral “entreguista” en la que sigue inmersa nuestra diócesis porque condena a la desaparición —a corto o medio plazo— a pequeñas comunidades, vivas y florecientes, mediante la creación de artificiales unidades pastorales en torno a grandes centros y en función del número de curas existentes o previsibles.

Y una vez recordado que tampoco compartimos la estrategia pastoral “cortoplacista” de traer curas de otros lugares —en la mayoría de las ocasiones, provenientes de Iglesias que los necesitan más que aquí y sin la necesaria inculturación— para atender solo el culto, la liturgia y la celebración de los sacramentos, en detrimento de la evangelización  y de la caridad y la justicia.

E, igualmente, recordado que queremos ir dejando atrás una Iglesia clerical y patriarcal, e ir avanzando hacia una Comunidad corresponsable, evangelizadora y sinodal al estilo de la de Jesús de Nazaret, el próximo 16 de abril dialogaremos en la Comunidad de Ibarrekolanda (junto al metro de Sarriko) de 18:30 a 20:30 las siguientes 11 propuestas con la intención de precisar cuáles son viables y pueden tener un mayor impacto pastoral, además de conocer qué voluntad hay para ponerlas en práctica. 

 


1.- Dedicar una parroquia desocupada para cobijar personas sin techo.

2.- Poner en funcionamiento y primar comunidades de libre adhesión, sinodales y corresponsables,  dirigidas  por  equipos  de ministerios  laicales  elegidos  por  las  propias comunidades

3.- Desarrollar en estas comunidades diversos ministerios: ministerio o servicio laical de la evangelización, la palabra y el anuncio; el de la celebración, la oración y la liturgia y el de la caridad y la justicia. 

Serían en régimen de voluntariado, por discernimiento y libre elección comunitaria y por tres años renovables a otros tres y serán nombrados y enviados por el obispo o su delegado. Además, dos personas coordinadoras, una responsable de coordinar el equipo, y las relaciones exteriores de la comunidad y otra responsable de la economía y la infraestructura necesaria.

4.- Pueden articularse diversas fórmulas para comunidades que estén en camino hacia esta fórmula con  su propio plan pastoral o para otro tipo de  relaciones que  conforman  los escalonados círculos de diferenciada pertenencia eclesial existentes: los dominicales, los ocasionales, la religiosidad popular, los alejados, etcétera

5.- Nuevo tipo de presbítero, apostólico, misionero, e itinerante, a quienes se confían comunidades de libre adhesión, sinodales y corresponsables y sus equipos ministeriales y de coordinación.

Además, atenderán la comunión entre todas las comunidades y diversas fórmulas de pertenencia eclesial. El proceso formativo para estos presbíteros se hará en las nuevas comunidades y en espacios de encuentro y coordinación conjuntos.

6.- Todos los consejos, tanto comunitarios o parroquiales como diocesanos, serán, no sólo consultivos, sino codecisivos, mediante mayorías cualificadas Se regulará la legítima objeción del obispo o del presbítero, referida a decisiones fundamentadas que afecten a la unidad de fe y la comunión eclesial.

7.- Facilitar una mayor presencia del laicado y —cuanto antes, paritaria— de las mujeres en los puestos de gobierno y dirección no solo de las comunidades de libre elección, sinodales y corresponsables, sino también de la diócesis.

Se harán consultas claras y transparentes para los diversos cargos, incluidos vicarios o “delegados-as del obispo”, en vicarías o “territorios pastorales”, hasta ahora reservados en exclusiva a los ministros ordenados.

8.- Se propondrá, debatirá y votará que el obispo diocesano presente ante la Santa Sede la voluntad de nuestra iglesia local de intervenir en el nombramiento de sus obispos, solicitando ser una de las diócesis a la que se aplique la segunda parte del canon 377 & 2: el Papa “confirma a los que han sido legítimamente elegidos”.

9.- La diócesis celebrará cada cuatro años una Asamblea diocesana codecisiva y deliberativa, regulándose la responsabilidad del obispo de cuidar la unidad de fe y la comunión eclesial.

10.- Las parejas LGTBI que así lo deseen, serán acogidas en nuestras comunidades, siendo posible que su unión sea bendecida mediante una celebración propia.

11.- Los laicos y las laicas —oportunamente capacitados y elegidos para ello por las comunidades de libre adhesión, sinodales y corresponsables— podrán  participar, con  el presbítero o solas, en la homilía dominical.

Algunas propuestas que se ofrecen son posibles no solo porque una buena parte de ellas se vienen realizando en otras iglesias locales, sino, sobre todo, porque, desarrollando el actual  Código de Derecho Canónico, pueden ser de Derecho Diocesano si el obispo de nuestra diócesis —según los casos— las ratifica, impulsa o gestiona ante la Santa Sede.

 

 

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