Fuente: catalunyareligio.cat
Por Jaume Clotet
05/01/2026
He tenido la oportunidad de pasar los días de fin de año en la ciudad neerlandesa de Ámsterdam. Desde allí me acerqué también a La Haya, la capital política del país, y a Utrecht, ciudad maravillosa, pero de infausta memoria para los catalanes por el tratado que lleva su nombre, rubricado en 1713 y que abandonó a los catalanes en nuestra desdicha. Los Países Bajos son un gran país, con una historia increíble y un espíritu emprendedor estupendo. Han sido capaces de convertir su país, que básicamente es una inmensa llanura llena de agua (no en vano una cuarta parte de su territorio está bajo el nivel del mar), en una pujanza económica con un estado del bienestar envidiable.









