miércoles, 10 de abril de 2024

Carta abierta de Berpiztu Kristau Taldea de Bizkaia ante las últimas declaraciones de Mons. Joseba Segura

Estimado Mons. Joseba Segura:

En declaraciones realizadas a la Cope Euskadi el pasado 27 de marzo ha sostenido, entre otros puntos, que “las zonas más euskaldunes son las más secularizadas en este momento”; una constatación que —compartida por “las personas que estamos trabajando y conocemos la realidad de Iglesia en Bizkaia”— se confirma “de muchas maneras diferentes". En dos generaciones hemos pasado del “euskaldun - fededun” (vasco y creyente a la vez) a que las personas que tienen un sentimiento “nacionalista más fuerte” sean quizá las que se sienten más distantes de la Iglesia. Y contextualizando —suponemos que no solo lo que sucede en la zona euskaldun— ha apuntado que “el sustrato religioso está muy débil” y “no hay motivos para pensar que habrá un cambio de tendencia”.

Nos hubiera gustado que, a la vez que constata la crisis en la que está sumida la parte euskaldun de esta diócesis, también hubiera reconocido que dicha crisis se aprecia igualmente, y sin grandes diferencias, en las castellanoparlantes. Quizá hubiera sido oportuno haber tenido presente, por ejemplo, la gran similitud entre ellas en lo referente al número de sacramentos impartidos y recibidos, a la presencia de fieles en las celebraciones, a las colectas realizadas y, de manera particular, al cuidado del bilingüismo tanto en unas como en otras y, sobre todo, en las euskaldunes. Y que hubiera reconocido —con sus palabras— el sustrato religioso y eclesial que persiste en aquellas parroquias y comunidades —tanto en las zonas euskaldunes como castellanoparlantes— en las que se viene trabajando pastoralmente con particular acierto o, lo que es lo mismo, en las que se aprecian algunas semillas de futuro que también se incuban en nuestra diócesis. Cuando se tienen presentes tales datos —a los que Vd. concede una gran importancia— concluimos que su afirmación no se sostiene.

También le hubiéramos agradecido que hubiera puesto el acento en la importancia que está teniendo —tanto en las zonas euskaldunes como en las castellanoparlantes— la progresiva y benéfica disolución del nacionalcatolicismo y del modelo de religiosidad y eclesialidad a ello asociado. Es más, le hubiéramos agradecido haber reconocido que la caída de este modelo se encuentra, afortunadamente, más consolidado en muchas de las zonas euskaldunes.

Y sobre todo, le hubiéramos agradecido que, en sus palabras, hubiera prestado más atención a la política de nombramientos episcopales que viene padeciendo —desde el año 1995— esta diócesis y, de manera particular, la parte euskaldun: los últimos tres nombramientos de obispos son percibidos con un déficit de inserción sociocultural y lingüístico porque el euskera lo utilizan de manera secundaria. Por eso, no nos extraña que estas zonas de la diócesis le resulten a Vd.— como a sus dos antecesores— áridas y poco agradecidas. Este es también el contexto en el que reconocemos que no nos extrañan sus constataciones y el diagnóstico subyacente que ofrece en esta entrevista.

Hay otros datos que merecerían consideraciones de este o parecido estilo. Tal es el caso de sus referencias a la religiosidad popular (entendemos que como posible primer anuncio), si somos capaces de erradicar —apuntamos por nuestra parte— muchos elementos de superstición que todavía perduran en ella; a lo que sugiere como futuro del catolicismo en la —económicamente rica— Getxo y algunas zonas de Bilbao; de Caritas Diocesana; de los colegios diocesanos y de lo que llama “retales” de la generosidad, la solidaridad o el sacrificio.

Bizkaia, 09 de abril de 2024

Berpiztu Kristau Taldea

 

 


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