Choque entre la Casa Blanca y el Vaticano
El presidente afirma que para León XIV está bien que Irán tenga el arma nuclear
Las acusaciones llegan en la víspera de la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, a Roma, donde se reunirá con el Pontífice y con Meloni
Fuente: La Vanguardia
Por Francesco Olivo
Roma. Corresponsal
06/05/2026
A Donald Trump le ha bastado una entrevista telefónica para romper cualquier ilusión de distensión con el Vaticano. El presidente, en una entrevista en la cadena ultraconservadora Salem News Channel, volvió a cargar contra el papa León XIV: “Creo que está poniendo en peligro a muchos católicos y a muchas personas; para él está bien que Irán tenga un arma nuclear”.
No son palabras nuevas, pero han provocado una respuesta del Pontífice, que se detuvo a hablar con los periodistas, sin previo aviso, a las puertas de la residencia de Castel Gandolfo: “Si alguien quiere criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad. La Iglesia lleva años pronunciándose contra todas las armas nucleares”. Una manera elegante de subrayar la mentira que el jefe de la Casa Blanca lleva ya casi un mes repitiendo.
Estas declaraciones de Donald Trump llaman la atención también por el momento en que llegan. Se producen, de hecho, en la víspera de la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, que mañana aterriza en Roma; el jueves se reunirá con el Papa y el viernes con la primera ministra Giorgia Meloni.
Una misión que, según muchos analistas, debía servir para recomponer la relación con la Santa Sede y con Italia. Un objetivo —el del católico Marco Rubio— que no está claro hasta qué punto comparte el presidente, a la vista de estas palabras, recibidas con cierto estupor en el Vaticano.
En el centro del encuentro del jueves estará, con toda probabilidad, la cuestión de Cuba, donde la Iglesia desempeña desde hace años un papel de mediación que podría resultar decisivo en esta fase, en un momento especialmente delicado para la isla. No se descarta que ambas partes exploren vías de entendimiento que permitan reactivar ese canal discreto de interlocución que históricamente ha facilitado avances en contextos de bloqueo.
El Pontífice se mostró sorprendido por las reacciones a sus reiterados llamamientos contra la guerra: “Ya lo dije desde el primer momento de mi elección —cuando estamos a punto de cumplir el aniversario—: ‘La paz esté con vosotros’”.
La tensión venía de semanas atrás. Las críticas del Papa a la ofensiva en Irán y Líbano, impulsada por Estados Unidos e Israel y recrudecida durante la Semana Santa, irritaron a la Casa Blanca. El pasado 12 de abril, cuando el Pontífice se disponía a iniciar un viaje a África, el presidente reaccionó con un mensaje en Truth Social en el que tachó a Prevost de “blando con el crimen” y “muy deficiente en política exterior”, además de “ingrato”, “teniendo en cuenta que fue elegido mientras yo estaba en la Casa Blanca”. Un choque prácticamente inédito a ese nivel.
Durante el vuelo hacia Argel, el Papa respondió sin matices: “No tengo miedo de la administración Trump”, afirmó, subrayando que habla de paz “desde el Evangelio” y que seguirá alzando la voz contra la guerra, aunque sin intención de abrir un debate directo con el presidente. Ayer, sin embargo, volvió sobre la cuestión: “La misión de la Iglesia es predicar el Evangelio, predicar la paz”.
Mientras tanto, la diplomacia intenta hacer su trabajo. Según el embajador estadounidense ante la Santa Sede, Brian Burch, un antiguo enemigo del papa Francisco, la reunión del jueves entre León XIV y Rubio será “una conversación franca” sobre las políticas de la administración Trump. “Las naciones tienen divergencias, y creo que una de las formas de superarlas es a través de la fraternidad y de un diálogo auténtico”, declaró a la agencia Reuters. “Creo que el secretario viene aquí con ese espíritu”.
El problema es el espíritu de quien se queda en Estados Unidos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Identifícate con tu e-mail para poder moderar los comentarios.
Eskerrik asko.