jueves, 16 de abril de 2026

El astronauta Víctor Glover reflexiona sobre la creación de Dios desde el espacio

Fuente:   Gaceta Cristiana

Editorial

09/04/2026

 

El astronauta Victor Glover, piloto de la misión Artemis II, ha vuelto a captar la atención no solo por su rol en la exploración espacial, sino también por su firme testimonio de fe cristiana.

Durante una reflexión compartida en el contexto de la misión, Glover habló sobre cómo su perspectiva de la Tierra cambió al observarla desde el espacio, destacando la grandeza de la creación de Dios.

“Al estar tan lejos de la Tierra y verla desde afuera, uno puede apreciarla como un todo”, expresó. “Es un lugar hermoso, un oasis donde todos coexistimos”.

Sus palabras fueron compartidas en el marco de la celebración de Pascua, un momento en el que también hizo referencia a su fe y a la Biblia como base de su vida.


Más allá de la ciencia: una mirada espiritual

Glover ha sido consistente en afirmar que la ciencia y la fe no son opuestas. Por el contrario, considera que ambas pueden complementarse.

En distintas declaraciones, ha explicado que hablar de la “creación” dentro de entornos científicos como la NASA genera conversaciones profundas, pero que para él es una forma natural de expresar su visión del universo.

También ha señalado que teorías científicas sobre el origen del universo no necesariamente contradicen el relato bíblico, sino que pueden coexistir desde distintas perspectivas.


Un mensaje sobre la unidad humana

Antes del lanzamiento de la misión, Glover fue consultado sobre el significado histórico de ser el primer astronauta afroamericano en participar en un viaje alrededor de la Luna.

Su respuesta sorprendió por su enfoque.

Explicó que, más allá de las categorías sociales o históricas, espera que este tipo de logros sean vistos como parte de la historia de toda la humanidad.

“No se trata solo de una historia racial o de género. Es historia humana”, afirmó, destacando la importancia de avanzar hacia una visión más unificada.


Una vida marcada por la disciplina y la fe

Antes de llegar a la NASA, Glover tuvo una extensa carrera en la Marina de los Estados Unidos, donde se desempeñó como piloto de combate y de pruebas, acumulando miles de horas de vuelo y participando en múltiples misiones.

Fue seleccionado como astronauta en 2013 y posteriormente integró la tripulación de la Estación Espacial Internacional, donde permaneció durante 168 días.

Durante ese tiempo, incluso en órbita, mantuvo prácticas espirituales como la oración y la participación en la comunión, adaptando su vida de fe a un entorno completamente distinto.

“Mi fe y mi trabajo están completamente conectados”, ha afirmado. “Cada vez que hago algo riesgoso, oro. Antes de volar, siempre oro”.


Fe en medio del espacio

Glover también ha compartido que su experiencia en el espacio reforzó su percepción sobre la humanidad y su lugar en el universo.

Al observar la Tierra desde la distancia, describió una sensación de unidad que trasciende diferencias culturales, políticas o sociales.

Recordó, además, experiencias personales que fortalecieron esa visión, destacando que todos los seres humanos comparten una misma condición y un mismo origen.


Artemis II: una misión histórica

La misión Artemis II representa un paso clave en el regreso de la humanidad a la Luna. Será el primer vuelo tripulado del programa Artemis y llevará a cuatro astronautas en un viaje alrededor del satélite natural de la Tierra durante aproximadamente diez días.

Glover participará como piloto, junto a un equipo internacional que refleja una nueva etapa en la exploración espacial.


Un testimonio que trasciende

Más allá de los logros técnicos, la figura de Víctor Glover resalta por su coherencia personal. En un entorno altamente científico, su testimonio demuestra que la fe puede mantenerse firme incluso en los escenarios más extremos.

Su mensaje, tanto dentro como fuera de la Tierra, apunta a una idea clara: la grandeza de la creación y la necesidad de reconocer a Dios en medio de ella.

 

 

El astronauta Víctor Glover reflexiona sobre la creación de Dios desde el espacio

 

Por   Leandro Sequeiros

En estos días, en las redes sociales, se debate sobre las declaraciones del astronauta Victor Glober, tras su viaje a la luna. Algunos han querido ver que, posiblemente, Glober es cristiano evangélico fervoroso, y por ello su interpretación de la CIENCIA y RELIGION está cercana a la Teologia Natural de Paley (1802) remozada como Diseño Inteligente en el siglo XX.

Tenéis datos en este libro que se puede bajar gratis:

https://www.bubok.es/libros/283844/teologia-natural-y-diseno-inteligente-materiales-interdisciplinares

y en este resumen.

Al final, recortes de prensa con las declaraciones de Glover.

El diseño inteligente (DI) es un argumento pseudocientífico a favor de la existencia de una Inteligencia Creadora universal,[1] lo que supondría una prueba a favor de la existencia de Dios. Sus partidarios usan conocimientos científicos y los presentan como "teoría científica" basándose en la evidencia sobre los orígenes de la vida.[2][3][4][5]

Los defensores de esta postura creacionista afirman que «ciertas características del universo y de los seres vivos se explican mejor por una causa inteligente, no por un proceso ciego como la selección natural».[6] El DI es una forma de creacionismo anti evolución natural, que pretende presentar una "visión científica", pero que realmente carece de respaldo empírico científico y no ofrece hipótesis verificables o sustentables, por lo que no se considera una ciencia.[7][8][9] Los tres autores más importantes de identificación son sin duda Michael Behe, William Dembski y Stephen Meyer.[10] Los principales defensores del DI están asociados con el Discovery Institute, un think tank ideológicamente derechista con sede en los Estados Unidos.[n 1]

Aunque la frase "diseño inteligente" había aparecido previamente en las discusiones teológicas del argumento del diseño,[11] la primera publicación del término diseño inteligente en su uso actual como un término alternativo para el creacionismo fue en Of Pandas and People (Sobre pandas y personas),[12][13] un libro de texto de 1989 destinado a las clases de biología de secundaria. El término fue sustituido en los borradores del libro después del fallo en 1987 de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso Edwards contra Aguillard, que prohibió la enseñanza de la ciencia de la creación en las escuelas públicas sobre fundamentos constitucionales.[14] A partir de mediados de la década de 1990, el movimiento del diseño Inteligente, apoyado por el Discovery Institute,[15] abogó por la inclusión del diseño inteligente en el currículo de biología de las escuelas públicas.[7] Esto condujo al caso de 2005 Kitzmiller contra el Distrito Escolar del Área de Dover en el que el juez de distrito de los Estados Unidos John E. Jones III, dictaminó que el diseño inteligente no es ciencia, que «no puede desacoplarse de sus creacionistas, y por tanto religiosos, antecedentes» y que su promoción por el distrito escolar por lo tanto violó la Cláusula de Establecimiento de la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos,[16]

El DI presenta dos argumentos negativos principales contra las explicaciones evolutivas: la complejidad irreducible y la complejidad especificada. Estos argumentos afirman que ciertas características –biológicas e informáticas, respectivamente– son demasiado complejas para ser el resultado de procesos naturales. Como un argumento positivo contra la evolución, el DI propone la analogía entre los sistemas naturales y los artefactos humanos, una versión del argumento del diseño a favor de la existencia de Dios.[2][n 2] Los defensores entonces concluyen por analogía que estas características son evidencia de diseño.[17][n 3]

Otras posturas creyentes menos extremas, tales como el de la evolución teísta, y el examen científico detallado han refutado las afirmaciones de que las explicaciones evolutivas son inadecuadas y esta premisa del diseño inteligente –que la evidencia contra la evolución constituye evidencia de diseño– ha sido criticada como una falsa dicotomía.[18][19] A pesar de las críticas de la comunidad científica, la cual rechaza la postura pseudocientifica presentada por el diseño Inteligente, los defensores de esta aún sostienen que sí se trataría de «una teoría científica basada en evidencia acerca de los orígenes de la vida que desafía el naturalismo metodológico inherente a la ciencia moderna»,[20][21] si bien admiten que todavía tienen que producir una teoría científica.[22]

 

Historia

Origen del concepto

En 1910, la evolución no era un tema de gran controversia religiosa en Estados Unidos, pero en la década de 1920 la controversia fundamentalista-modernista en teología dio como resultado la oposición del fundamentalismo cristiano a la enseñanza de la evolución y en el origen del creacionismo moderno.[23] La enseñanza de la evolución se suspendió efectivamente en las escuelas públicas nacionales hasta la década de 1960, y entonces cuando la evolución fue reintroducida en el plan de estudios, hubo una serie de casos judiciales en los que se hicieron intentos para hacer que el creacionismo fuese enseñado junto con la evolución en las clases de ciencias. Creacionistas de la Tierra joven (CTJ) promovieron la ciencia de la creación como "una explicación científica alternativa del mundo en el que vivimos". Esto con frecuencia invoca el argumento del diseño para explicar la complejidad de la naturaleza como la demostración de la existencia de Dios.[17]

El argumento del diseño o "argumento del diseño inteligente" fue propuesto por primera vez por William Paley en su libro Teología Natural en 1802.[24] Su analogía del relojero proponía que, al igual que ante la complejidad en el diseño de un reloj inferimos la existencia de un relojero, ante la complejidad de los organismos vivos debemos inferir la existencia de un diseñador con mayúsculas.[n 2][25] Al igual que la ciencia de la creación, el diseño inteligente se centra en el argumento religioso de Paley del diseño,[17] pero mientras que la teología natural de Paley está abierta a un diseño deísta a través de leyes dadas por Dios, el diseño inteligente busca la confirmación científica de repetidas intervenciones milagrosas en la historia de la vida.[23] La ciencia de la creación prefiguró los argumentos del diseño inteligente de la complejidad irreducible, citando incluso el flagelo bacteriano. En los Estados Unidos, los intentos de introducir la ciencia de la creación en las escuelas llevaron a juicios que fallaron que es de naturaleza religiosa y, por lo tanto, no puede enseñarse en las clases de ciencias de las escuelas públicas. El diseño inteligente también se presenta como ciencia y comparte otros argumentos con la ciencia de la creación, pero evita referencias bíblicas literales a cosas tales como la historia del Diluvio, la historia del Génesis o el uso de versículos de la Biblia para datar a la Tierra.[17]

Barbara Forrest escribe que el movimiento del diseño inteligente comenzó en 1984, con el libro The Mystery of Life's Origin: Reassessing Current Theories (El misterio del origen de la vida: Revaluación de las teorías actuales), coescrito por el creacionista y químico Charles B. Thaxton y otros dos autores, y publicado por la Foundation for Thought and Ethics de Jon A. Buell. Thaxton dio una conferencia en 1988 llamada "Fuentes de la información contenida en el ADN", que atrajo a creacionistas como Stephen C. Meyer.[26]

En marzo de 1986, un análisis de Meyer usó la teoría de la información para sugerir que los mensajes transmitidos por el ADN en la célula mostraban «complejidad especificada» mediante inteligencia y deben haberse originado por un agente inteligente.[27] En noviembre de ese año, Thaxton describió su razonamiento como una forma más sofisticada del argumento del diseño de Paley.[28] En la conferencia de 1988 "Fuentes de la información contenida en el ADN", dijo que su opinión de origen inteligente es compatible con el naturalismo metafísico y el sobrenaturalismo.[29]

El diseño inteligente evita identificar o nombrar al diseñador inteligente –se limita a afirmar que deben existir uno (o más)–, pero los líderes del movimiento han dicho que el diseñador es el Dios cristiano.[30][n 4][n 5] Si esta falta de especificidad sobre la identidad del diseñador en los debates públicos es una característica genuina del concepto o si se trata únicamente de una postura tomada para evitar distanciar a aquellos que separarían la religión de la enseñanza de la ciencia, ha sido un tema de gran debate entre los partidarios y críticos del diseño inteligente. El juicio Kitzmiller contra el área distrital escolar de Dover sostuvo que se trataba de este último caso

 

Piloto de la nave cita la Biblia antes de entrar en el silencio lunar de la misión Artemis 2

Fuente:   Diario Cristiano 

Por Javier Bolaños  

06/04/2026

 

CABO CAÑAVERAL, FLORIDA - 1 DE ABRIL: El piloto Victor Glover habla con su familia mientras sale del edificio Neil A. Armstrong de Operaciones y Comprobación, antes del lanzamiento de la misión Artemis II en el Centro Espacial Kennedy de la NASA, el 1 de abril de 2026 en Cabo Cañaveral, Florida. El cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial Artemis II, de 98 metros de altura, y la nave espacial Orión llevan a los astronautas a dar la vuelta a la Luna y volver, a 370.000 kilómetros de distancia en el espacio, el punto más lejano al que jamás haya viajdo un ser humano desde la Tierra. Foto de Chip Somodevilla/Getty Images

Este lunes, la misión Artemis 2 de la NASA alcanzó varios hitos históricos en su viaje a la Luna. Mientras la nave espacial Orión realizaba el sobrevuelo lunar tras romper el récord de mayor distancia de la Tierra impuesto hace más de 50 años por la Apollo 13, la tripulación se enfrentó a un periodo de silencio inevitable en las comunicaciones al pasar por la cara oculta del satélite.

Momentos antes de que la comunicación con el Centro Espacial Johnson en Houston se interrumpiera, el piloto y astronauta Victor Glover dirigió unas palabras basadas en las Sagradas Escrituras que resonaron con una profundidad espiritual inusual en la exploración espacial contemporánea.

 

Un mensaje de fe ante el silencio

La exploración del cosmos es, para muchos, el pináculo de la razón humana; sin embargo, para Glover, es una oportunidad para testificar sobre la soberanía del Creador. Justo antes de que el "apagón" de comunicaciones dejara a los cuatro astronautas en una soledad absoluta detrás de la Luna, Glover compartió una reflexión centrada en la providencia de Dios.

Ese momento, transmitido en vivo, dejó escuchar a un Glover sereno, consciente de que la tecnología más avanzada del mundo cede el paso a la voluntad divina una vez que se pierde el contacto visual y por radio con la Tierra. Sus palabras, impregnadas de un trasfondo bíblico, subrayaron que incluso en el vacío del espacio y en el silencio de la órbita lunar, la presencia de Dios es la única constante para el creyente.

"Cristo dijo que el mandamiento más grande es amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Y el segundo, igual de importante: amar a tu prójimo como a ti mismo", expresó Glover. Y entonces, con la voz llena de emoción, añadió: "Mientras nos preparamos para perder la comunicación por radio… seguiremos sintiendo vuestro amor desde la Tierra. Y desde aquí, desde la Luna… a todos vosotros, en la Tierra y alrededor de la Tierra: les amamos".

 

Un mensaje de Pascua desde la órbita lunar

El mensaje de este lunes se suma a otro poderoso mensaje ofrecido por el piloto éste Domingo de Resurrección. Como informó CBN News, durante una entrevista desde la nave Orión, el astronauta compartió sus pensamientos sobre la Pascua y la provisión divina, comparando nuestro planeta con una nave diseñada meticulosamente por Dios para el sustento de la vida humana.

“Cuando leo la Biblia, y observo todas las cosas asombrosas que fueron hechas por nosotros, por quienes fuimos creados, te das cuenta de que tienes este lugar increíble, esta nave espacial”, expresó Glover desde el espacio. “Ustedes están hablando con nosotros porque estamos en una nave espacial, y estamos muy lejos de la Tierra, pero ustedes están en una nave espacial llamada Tierra, que fue creada para darnos un lugar para vivir en el universo y el cosmos”.

Glover, quien es un fiel miembro de la Iglesia de Cristo, utilizó la inmensidad del espacio para recordar a la humanidad su valor intrínseco ante los ojos de Dios. “Tal vez la distancia a la que estamos de ustedes les hace pensar que lo que estamos haciendo es especial, pero nosotros estamos a la misma distancia de ustedes. Y trato de decirles... ustedes son especiales. En todo este vacío, este montón de nada, tienen este oasis, este hermoso lugar en el que podemos existir juntos”, añadió conmovido.

 

La necesidad de Cristo en la frontera final

Para el piloto de la Artemis 2, la fe no es un accesorio, sino el motor de su labor. En declaraciones previas que reflejan su cosmovisión, Glover ha sido enfático al señalar que, sin importar el avance tecnológico, la condición humana sigue necesitando de un Salvador.

“Necesitamos a Jesús, ya sea aquí en la Tierra o en órbita alrededor de la Luna”, ha declarado anteriormente, añadiendo que “Jesús es ese puente que salva el pecado y nos da la oportunidad de ir al cielo”.

El testimonio de Victor Glover no es un hecho aislado, sino que forma parte de un legado de fe que Diario Cristiano Internacional ha documentado estrechamente. Su compromiso espiritual se manifiesta en actos concretos que acompañan esta misión histórica.

Como se reportó anteriormente en este medio, el astronauta Victor Glover y su testimonio de fe en la Artemis 2 son un recordatorio de que la Biblia regresa a la órbita lunar. Glover no solo lleva consigo las Sagradas Escrituras, sino que ha mantenido una disciplina de oración y comunión que ya practicó durante su estancia en la Estación Espacial Internacional. Para él, observar la creación desde las alturas es una forma de adoración que refuerza la veracidad de los Salmos y la majestuosidad de la obra divina.

 

El legado del "Godspeed" y la soberanía de Dios

Incluso el lenguaje técnico de la NASA conserva huellas de esta dimensión espiritual. La expresión "Godspeed", utilizada durante el lanzamiento de la misión, es mucho más que un deseo de éxito; es una invocación que reconoce la vulnerabilidad humana ante la inmensidad del cosmos.

Como analizamos en el artículo sobre el "Godspeed": el trasfondo espiritual de la bendición que acompaña a la misión Artemis 2 hacia la Luna, esta palabra simboliza la entrega de la misión a la providencia de Dios.

La misión Artemis 2 no solo busca establecer hitos científicos y preparar el camino para el regreso del hombre a la superficie lunar. A través de Victor Glover, se ha convertido en una plataforma para un mensaje de esperanza que trasciende la ciencia.

 

 

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